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Ser padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía… provoca un sentimiento tan fuerte en nosotros que resulta muy difícil de explicar. Dicen que sólo el que tiene alguno de esos roles, puede comprenderte. Y es que, desde que nace el bebé, todo lo que sucede en torno a él se convierte en un acontecimiento y es digno de ser compartido.

Es normal, estamos felices, y todos “esos momentos” queremos compartirlos con nuestros familiares y amigos. ¡Qué mejor forma de hacerlo que utilizando las nuevas tecnologías! Whatsapp, Facebook, Instagram, etc. son solo algunos servicios que podemos utilizar para compartir fotos y vídeos de forma rápida y sencilla. ¡Qué bien poder apoyarnos en las TIC para todas estas cosas! Eso sí, antes de ponernos a compartir “a lo loco”, debemos reflexionar sobre qué repercusión podrían tener esas fotos o vídeos si alguien hiciese un uso no adecuado de ellos o si cayesen en manos de personas no deseadas.

Por ejemplo, lo que en un momento dado a nosotros nos puede resultar emocionante, bonito e incluso gracioso, puede que a nuestro hijo el día de mañana no. Pensemos por un momento que toda nuestra vida estuviese publicada en la red, ¿nos gustaría que estuviese al alcance de un clic por cualquiera? Nuestro primer baño, primera patadita, primer diente, primera papilla, primeros pasos, etc. Quizás nos haga ilusión disponer de toda esa información, pero de una forma más íntima y familiar ¿verdad?

Por otro lado, aunque no nos lo hayamos planteado antes, hay otros riesgos derivados del uso de las tecnologías y los menores, que aunque no tienen por qué producirse, debemos conocerlos.

  • Alguien podría suplantar nuestra identidad o la de nuestros hijos. La suma de todas las publicaciones pueden ayudar a crear un perfil sobre quiénes somos, dónde vivimos, qué nivel de vida llevamos, cuáles son nuestra aficiones, qué sitios frecuentamos, etc.
  • Utilización por parte de empresas de las imágenes o vídeos para fines publicitarios u otros fines de su interés que les genere algún tipo de beneficio. Esto sucede generalmente cuando aceptamos las condiciones y uso de los servicios sin leerlas previamente.
  • Víctimas de montajes fotográficos que ridiculizan al menor (memes) y que pueden derivar en situaciones de bullying o ciberbullying. Este mismo problema puede ser provocado por imágenes o vídeos en los que el menor aparece en situaciones ridículas (¿una caída? ¿cantando? ¿bailando?) o comprometidas (¿desnudo? ¿tomando pecho?).
  • Un depredador sexual podría capturar las imágenes de nuestros niños. Por desgracia, los pederastas bajo la falsa apariencia de anonimato que proporciona Internet, se mueven por este medio para conseguir sus objetivos.

Algunos colectivos, como es el caso de la Policía Alemana, están promoviendo la no publicación de imágenes y vídeos de menores para prevenir los riesgos anteriormente mencionados. ¿Cómo lo han hecho? Viralizando una campaña por redes sociales en la que lanzan un mensaje dirigido especialmente a padres y madres en el que se les invita a reflexionar antes de publicar un contenido de sus hijos en Internet. El mensaje en cuestión es el siguiente:

Campaña Policía alemana sobre los riesgos de las fotos de menores en redes sociales

‘Quizás hoy encuentres las fotos agradables, pero dentro de unos años a tu hijo pueden resultarle embarazosas. Puede llegar a ser víctima de bullying. O poniéndonos en el peor de los casos: un pedófilo podría utilizarlas para sus propósitos publicándolas en cualquier lugar.”

Ya conocemos algunos motivos por los cuales podrían no ser recomendable publicar fotos y vídeos en Internet en algunas situaciones, no obstante, si decidimos hacerlo, nos aseguraremos de tomar algunas precauciones:

  • Si la publicación del contenido se realizará a través de mensajería instantánea, como Whatsapp, comprobar que las personas que recibirán el contenido son de plena confianza y no lo distribuirán sin nuestro permiso a otras personas o lo publicarán en Internet sin el previo consentimiento.
  • Si se tratará de una publicación en redes sociales, habrá que asegurarnos de que nuestros perfiles sean privados para que no tenga acceso al contenido cualquiera. En cualquier caso, entre nuestras verdaderas amistades, siempre se cuela algún conocido o incluso desconocido, por lo que se recomendará limitar al máximo el alcance de las publicaciones para que sólo las personas que realmente queramos vean las fotos y vídeos que compartamos.
  • Aunque no se recomienda publicar en sitios webs públicos, blogs, foros, etc. en los que desconocemos por completo quién los visita, difuminar la imagen del menor para que no se le reconozca puede ser una buena práctica.

Sea cual sea la motivación que nos lleve a publicar una foto o vídeo de nuestros hijos en Internet, reflexionemos antes de hacerlo pensando por encima de todo, en ellos, ¡su seguridad y privacidad también depende de nosotros!

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

En este glosario encontrarás una explicación sencilla para los términos técnicos utilizados en los artículos del blog de la sección Protege tu empresa.

La terminología de seguridad, y en general la jerga utilizada por técnicos de las tecnologías de la información, es a menudo difícil de entender para los profanos en la materia. Como en otros campos, proliferan las siglas y acrónimos, extranjerismos, calcos y préstamos lingüísticos que dificultan la lectura y comprensión de los textos.

Con objeto de aportar claridad en los artículos del blog y otros contenidos de la sección que inevitablemente utilizan estos términos, se han recopilado aquellos cuya comprensión puede resultar más compleja. Para ellos se ha redactado una definición que permita acercar el concepto al ámbito empresarial no tecnológico. Además se ha compilado un listado de glosarios y diccionarios que han servido de inspiración para este glosario.

El Glosario es un elemento vivo que será revisado periódicamente, por lo que las sugerencias son bienvenidas y serán consideradas para próximas ediciones.

Documentos asociados:
Glosario de términos de ciberseguridad: una guía de aproximación para el empresario

Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE

Una preocupación clásica es qué servicios utilizan nuestros hijos, especialmente si pueden dar información personal y contactar con otras personas. Pero por lo general cuando pensamos en la lista de posibles redes sociales y servicios acabamos siempre limitándonos a Facebook y en el mejor de los casos añadimos Twitter, aunque debemos conocer más, especialmente Instagram, WhatsApp y Snapchat.

Uno de los usos básicos de las TIC es el contacto con otras personas, y para los adolescentes se trata del principal. Junto a esta función, también destaca el compartir. Compartir ideas, imágenes, comentarios, videos, noticias… todo lo que les provoque curiosidad o interés. Obviamente, para estas funcionalidades las redes sociales ofrecen una solución muy sencilla, y de entre ellas Facebook es la que destaca.

A pesar de ello, debemos tener en mente otras redes sociales muy utilizadas por los adolescentes, especialmente Twitter aunque también Instagram (según VI Estudio Redes Sociales de IAB Spain al mismo nivel que Twitter) y otros servicios que pueden ser utilizados con los mismos fines, esencialmente la mensajería instantánea con aplicaciones como WhatsApp y Snapchat.

Las redes sociales son servicios online que nos permiten contactar con otras personas, compartir información con ellas, conocer lo que hacen y les gusta… en resumen, interactuar. Pero estas posibilidades actualmente se han extendido especialmente en una dirección, la de gestionar nuestras redes sociales a través de servicios de mensajería instantánea que nos permiten compartir comentarios, imágenes, videos, audios y cualquier tipo de contenido.

 

Los principales problemas en estos servicios se centran en los riesgos para la privacidad (normalmente por la información aportada por los usuarios) y el contacto con personas no deseadas (posibilidades de acoso y hostigamiento).

 

Dado que nuestros hijos utilizan estos servicios, es recomendable que conozcamos sus posibilidades y cómo los suelen usar, aunque sea de forma introductoria.

 

Facebook

Logo FacebookSe trata de la principal red social. En principio los menores no pueden acceder a este servicio hasta los 14  años, al menos sin permiso de los adultos responsables, pero en la realidad nos encontramos en él con menores desde los 10-11 años de edad, con y sin consentimiento. Permite compartir comentarios, imágenes, videos, enlaces a webs y ubicaciones. También etiquetar a otros usuarios en estos contenidos y dispone de una funcionalidad de chat privado.

Las publicaciones en este servicio pueden ser compartidas con un amplio rango de personas totalmente configurable, desde abiertas a todos los usuarios hasta totalmente restringidas. Además, se puede llegar a establecer un grado de difusión diferente para cada publicación.

El contacto con otras personas también es configurable y, aunque inicialmente los contactos debían aprobarse mutuamente, a día de hoy existe la posibilidad de que un usuario siga a otro sin que la relación sea recíproca (siempre con permiso del usuario “seguido”). Los usuarios con los que se han admitido como amigos pueden ser clasificados en diferentes grupos que ayuden a organizar y discriminar quién podrá ver cada publicación.

La recomendación en este caso es mantener la configuración más restringida en función de nuestros gustos, aprovechando que se trata de la red social con más opciones de configuración al respecto. Más información sobre las opciones de configuración de Facebook en su centro de seguridad.

Al ser la red social más grande son numerosos los problemas para la privacidad que se han generado por su mal uso, pero el más llamativo y representativo de la magnitud que pueden alcanzar es este caso ocurrido en Holanda hace unos años.

 

Twitter

Logo TwitterSe trata de la segunda red social en importancia, y su concepción inicial es radicalmente contrapuesta a la de Facebook. Este servicio se ideó para compartir mensajes cortos (máximo 140 caracteres) de forma totalmente abierta a los demás usuarios. Con el paso del tiempo ha incorporado funcionalidades como la posibilidad de limitar la difusión de nuestros mensajes a los usuarios que aceptemos, compartir imágenes, vídeos, etc. 

La edad de acceso es de 13 años, pero la realidad es similar a la comentada al hablar de Facebook. También cuenta con la posibilidad del envío de mensajes privados y permite etiquetar/mencionar en las publicaciones aunque con más limitaciones que en Facebook por tratarse de mensajes cortos.

Más información sobre las opciones de configuración de Twitter se puede consultar la sección de su centro de seguridad destinada para familias.

De entre los usos irresponsables en este caso se pueden señalar dos como llamativos por sus posibles repercusiones. Por un lado la moda de publicar fotografías de las tarjetas de crédito o débito por parte de muchos adolescentes (y de otras personas no tan jóvenes) que llevó a que algunas cuentas las recopilasen. Por otro el reciente caso de un futbolista que fue despedido a las horas de su contratación por haber publicado años antes mensajes ofensivos en Twitter hacia el que sería su nuevo club en caso de no haber utilizado la red de forma incorrecta.

 

Instagram

Logo InstagramInstagram es un servicio online para compartir imágenes y videos muy utilizado por los adolescentes. Al igual que en los casos de Facebook y Twitter, la privacidad de nuestra cuenta se puede configurar para que esté abierta a todo el mundo o limitarla a quienes nosotros aprobemos. La edad de acceso debe ser de 14 años (aunque se permite el uso si se obtiene permiso de padres, madres o tutores) y actualmente no parece estar tan extendida entre chavales más pequeños como las demás redes sociales analizadas, aunque poco a poco se convierte en uno de sus referentes.

Las posibilidades que ofrece a la hora de aplicar filtros y efectos que mejoren las imágenes hacen que los adolescentes utilicen este servicio como un medio para mostrarse de una forma más artística que con una mera foto al natural como en otros servicios. Se permite el etiquetado en publicaciones o comentarios y cuenta con mensajería directa, configuración de grupos y posibilidad de bloqueo de usuarios. Más información sobre privacidad en Instagram en su centro de seguridad.

 

Actualización 02/08/2016

Nueva funcionalidad: Stories (historias), con las que compartir fotos y vídeos que desaparecerán automáticamente a las 24 horas. Esta autodestrucción puede generar una falsa sensación de seguridad con los consiguientes riesgos añadidos para los menores.

 

De entre los posibles malos usos que se pueden dar a esta red destacaremos cómo algunos jóvenes con problemas la utilizan para compartir imágenes de las autolesiones que se provocan, reforzándose en estas prácticas dañinas.

 

Tanto en el caso de Instagram como en el de Facebook o Twitter los principales problemas se dan debido a la inconsciencia de los chavales, que publican comentarios, imágenes, vídeos y demás contenidos sin darse cuenta de la cantidad de usuarios que podrán verlos directamente y con su consentimiento implícito, ahora y puede que en un futuro (con el problema añadido de estar descontextualizados). Se debe tratar de concienciar a los niños y adolescentes sobre la importancia de la privacidad, para que cuando utilicen estos servicios sean conscientes y no cometan estas imprudencias. Siempre que sea posible deberíamos formar parte de los contactos agregados como amigos en la cuenta de nuestros hijos.

 

¿Cómo protejo a mi hijo en una red social?

 

Mensajería instantánea

Pero además de los servicios que se presentan claramente como plataformas de gestión de redes sociales, también se deben tener en cuenta otros que son utilizados del mismo modo con algunas peculiaridades. Así, los servicios de mensajería instantánea actualmente ofrecen unas funcionalidades que han llevado a que su uso sea similar al de las redes sociales pero en un ámbito más privado y restringido.

Aunque en estos servicios se limite inicialmente el número de personas con los que se contacta, también presentan nuevos riesgos, especialmente la falsa sensación de privacidad y seguridad que pueden generar al asimilarlo a una mera conversación a la que nadie puede acceder.

 

WhatsApp

El servicio de mensajería instantánea más extendido permite el contacto de forma individual o mediante grupos de usuarios, pudiendo compartir en estos canales mensajes de texto, imágenes, videos, audios y ubicaciones. Pese a que la edad mínima para su uso serían los 16 años (o contar con el permisos de los adultos responsables), la práctica totalidad de los menores que cuentan con un smartphone propio usan este servicio.

Cualquier usuario del servicio puede contactar con otro, aunque el receptor puede decidir bloquear al otro usuario una vez realizado el primer contacto. A pesar de estas posibilidades el uso habitual es la comunicación con personas a las que se conoce en otros ámbitos, no usándolo para hacer nuevas amistades. Así  que el servicio se usa como un mero canal, sirviendo para ampliar el círculo de contacto únicamente a través de los grupos y limitándolo a algunos amigos de nuestros propios amigos.

El principal riesgo específico es la sensación de seguridad, privacidad y confidencia que se puede generar al creer que se utiliza un canal privado, sin darse cuenta de que esta privacidad depende plenamente de que la otra persona decida o no compartir nuestros mensajes con otros usuarios. Más información sobre el uso seguro de WhatsApp en la web de la OSI.

Esta facilidad de contacto y la falsa sensación de privacidad y anonimato han ayudado a que crezcan los casos de bullying o acoso a través de este servicio.

 

Snapchat

Siendo un servicio similar a WhatsApp ofrece un elemento diferencial, al enviar un mensaje podemos definir la autodestrucción del mismo tras el tiempo que consideremos apropiado. Esta característica ha hecho que se trate del servicio de moda entre los adolescentes, siendo utilizado en ocasiones para el envío de imágenes que no se compartirían por otros medios, ya sea por tener un carácter sexual o por no estar estéticamente muy elaboradas.

Obviamente, el mayor riesgo que implica es la falsa sensación de privacidad y seguridad que da esta autodestrucción de los mensajes, ya que pueden ser fácilmente copiados, ya sea a través de la función de captura de pantalla de los dispositivos o haciendo una fotografía de la misma. 

Este servicio solo debiera ser utilizado por mayores de 18 años, pudiendo hacerlo los adolescentes de 13 a 17 años con consentimiento de padres, madres o tutores legales. Más información sobre sus configuraciones de privacidad en su centro de seguridad.

El boom de este servicio es más reciente, pero las opciones de autodestrucción de los mensajes han hecho que sea la aplicación más utilizada para el envío de imágenes y videos de carácter sexual entre los adolescentes, aunque este uso sea minoritario.

 

Es necesario recordar que, al margen de los riesgos y malos usos, todos estos servicios pueden ser utilizados de formas muy positivas, no solo para el desarrollo personal y social de los adolescentes, también para su educación. Así, cuentas como @edukrte en Instagram, @jjdeharo en Twitter o páginas en Facebook como esta del IES Benazaire son ejemplos de cómo los profesores pueden utilizar estos servicios para conectar con sus alumnos, motivarles y apoyar su proceso de aprendizaje.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

¿Tenemos adolescentes (o preadolescentes) en casa?, ¿ya han tenido su primer noviete/a? De todas formas seguro que ya les hemos visto con el “pavo”, tonteando con otros compañeros. Nosotros ya lo hemos vivido y sabemos que es normal ese interés por buscar pareja, por explorar su sexualidad. Lo ideal es tratar de mantener con ellos conversaciones abiertas y naturales sobre el amor, el sexo, las relaciones de pareja, teniendo muy presente todo lo relacionado con su seguridad. Pero además deberíamos empezar ya a tener en cuenta el fenómeno del sexting. Hoy en día viven pegados a sus móviles y estos les abren nuevas posibilidades en todos los sentidos:

  • Tonteando por el móvil: para ellos es habitual tratar de llamar la atención de otra persona, despertar su curiosidad e interés y ¿por qué no? ligar con ella a través del móvil y de Internet. De este modo pueden enviarse mensajes con una cierta carga sexual e incluso fotos más o menos íntimas, sugerentes e incluso explícitas.
  • Jugando en pareja: en ocasiones se piden este tipo de fotos como prueba de confianza mutua, como un juego de pareja o como una exploración de su propia sexualidad. A estas edades las relaciones se viven muy intensamente, todo es perfecto, es un amor para siempre, ¿qué podría ir mal?, aunque luego la realidad habla de relaciones muy cortas, cambios de pareja…
  • Integrándose en el grupo: el entorno en el que se mueven los menores también les condiciona. Mensajes como que “todo el mundo lo hace”, “qué soso/a”, “ya somos mayores”, “por una foto no te va a pasar nada”, además del deseo de formar parte del grupo aumentan la presión de quienes no se sienten a gusto con el envío de ese tipo de imágenes.

Pensar que nuestros hijos adolescentes puedan estar enviándose mensajes sexuales y fotos con cierto grado de desnudez puede parecernos algo absolutamente increíble, o bien verdaderamente alarmante, pero hemos de ser conscientes que su motivación no es muy diferente de la que teníamos a su edad cuando, por ejemplo, nos vestíamos provocativamente y con mucho maquillaje (lo que tanto alarmaba a nuestros padres). Se trata fundamentalmente de una manera de expresar sus inquietudes y explorar su sexualidad, sin que esto quiera decir que ya sean activos sexualmente.

Pero, ¿dónde está el problema?

Aunque nos parezca una práctica poco habitual o algo propio de la intimidad de una pareja, se trata de una práctica de riesgo bastante extendida que les puede traer consecuencias negativas a los adolescentes. Ya sabemos que en esas edades es difícil hacerles conscientes de los posibles riesgos y consecuencias futuras de sus acciones.

Pareja de adolescentes haciéndose un selfi

Es una forma de expresar su curiosidad sexual, lo que no implica que ya sean sexualmente activos

En el momento en que envían una de esas fotos pierden el control sobre ella. La otra persona puede reenviarla, y cualquiera a quien le llegue puede retocarla, utilizarla para humillarle, acosarle, vengarse de ella (por ejemplo ante una ruptura), chantajearle (económica o sexualmente)… Además, puede llegar a muchas personas y perdurar online durante mucho tiempo, con lo que se amplía el daño a su imagen y reputación online. Asimismo, podría llegar a circular en redes de pornografía infantil o incluso caer en manos de un pederasta con peligrosas intenciones. Podemos ver un ejemplo de lo sencillo que es retocar una imagen “inocente” con otros fines en este vídeo del Gobierno de Paraguay.

Aunque la otra persona sea merecedora de su confianza, la imagen ya está al menos en un servidor de Internet y en los teléfonos móviles de ambos protagonistas. ¿Qué pasaría si alguien consigue acceder a ese servidor o a uno de los teléfonos? Son habituales las noticias de filtrado de datos privados en servicios online, igual que son frecuentes los casos en los que un menor le “cotillea” el móvil a un compañero en un descuido (teléfono desbloqueado o sin la debida protección de pin o clave de desbloqueo), e incluso alguien puede robar el teléfono, o se puede estropear y tener que mandarlo a reparar…

Por otra parte, si además la persona que envía la foto lo hace sin estar convencida de ello, por la presión de su pareja, podría suponer un indicio de que existen otros problemas en su relación. En el caso de una pareja “virtual” (por ejemplo, conocida a través de redes sociales o una aplicación de ligoteo), debemos estar aún más al tanto, puesto que la persona al otro lado de la pantalla puede no ser quien dice ser.

En familia, ¿qué podemos hacer?

Lo fundamental es ser conscientes del momento de desarrollo que están viviendo nuestros hijos, estar al tanto de su día a día y hablar con ellos de manera natural y cotidiana. No se trata de meterles miedo sobre los riesgos de Internet, sino de empatizar con ellos, reconocer sus inquietudes a nivel emocional, de relaciones, e incluso respecto a su sexualidad, para ayudarles a ser conscientes de los riesgos de una exposición excesiva de su intimidad a través del móvil e Internet.

Conversación entre madre e hija

Si además aprovechamos para tratar con ellos temas tan importantes como la afectividad, el sexo y las relaciones de pareja (por ejemplo, para reconocer lo que es cariño y lo que no lo es, como los celos o el control), estaremos fortaleciendo su autonomía a la hora de tomar decisiones.

En Internet Segura for Kids podéis encontrar información básica sobre el sexting, y respuestas a las preguntas más habituales, como por ejemplo: “Ha compartido una foto desnudo, ¿qué puedo hacer?”, “He encontrado o me han enviado una imagen íntima de un menor en Internet”, “Me han pedido una imagen íntima a través de Internet” o “¿Cómo puedo hablar con mi hijo o hija sobre los riesgos de Internet?” entre otras.

También son recomendables los vídeos de PantallasAmigas sobre sexting, y los que se dirigen expresamente a padres y madres de ThinkUKnow (en inglés).

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

La verificación en dos pasos es una función opcional que le añade aún más seguridad a tu cuenta. Cuando activas la verificación en dos pasos, cualquier intento de verificación de tu número de teléfono en WhatsApp debe ir acompañado de un código de seis dígitos que tú, y solo tú, habrás creado.

Para habilitar la verificación en dos pasos, abre WhatsApp > Ajustes > Cuenta > Verificación en dos pasos > Activar.

Cuando habilites esta función, opcionalmente podrás introducir tu dirección de correo electrónico. Esta dirección de correo nos permitirá enviarte un enlace con el que podrás desactivar la verificación en dos pasos, en caso de que olvides tu código de seis dígitos, y así proteger tu cuenta. Ten en cuenta que WhatsApp no verifica esta dirección de correo electrónico para confirmar su validez. Recomendamos que introduzcas una dirección de correo electrónico válida para que no se te niegue el acceso a tu cuenta si olvidas tu código.

Importante: Si recibes un correo electrónico para desactivar la función verificación en dos pasos, pero no lo solicitaste, no hagas clic en ese enlace. Puede que alguien esté intentando verificar tu número de teléfono en WhatsApp.

Si tienes activada la verificación en dos pasos, tendrán que pasar 7 días sin haber usado WhatsApp para que tu número se pueda verificar de nuevo. De esta manera, si olvidas tu código y no recibes un correo electrónico para desactivar la verificación en dos pasos, tendrás que esperar 7 días para volver a verificar tu número. Pasados esos 7 días, podrás verificar tu número sin necesidad de introducir el código, pero todos los mensajes que hayas recibido durante ese período se borrarán y no se podrán recuperar. Si han pasado 30 días desde que se usó WhatsApp por última vez, sin el código, y verificas tu número de nuevo, tu cuenta será eliminada pero podrás crear una nueva, verificar tu número y crear un nuevo código.

Importante: Para ayudarte a recordar tu código, WhatsApp te pedirá que introduzcas tu código regularmente. No hay forma de desactivar esta función a no ser que desactives por completo la función de verificación en dos pasos. [vía WhatsApp]

Para ofrecer garantía, confianza y calidad adicional a nuestros clientes, estamos adheridos a la Junta Arbitral de Consumo de la Comunidad de Madrid. En caso de surgir un problema que no sea resuelto directamente por nosotros, el cliente puede acudir a la vía del arbitraje y acataremos el laudo que resulte de ese proceso.

El Arbitraje de Consumo es un sistema extrajudicial rápido, gratuito para nuestros clientes, equitativo y tiene el mismo efecto que una sentencia judicial firme para resolver los conflictos entre consumidores y empresas. Lo gestiona las Juntas Arbitrales de Consumo. Proporciona tranquilidad, estabilidad y seguridad jurídica al consumidor.

Igualmente existen hojas de reclamaciones a disposición del consumidor, que podrá solicitar a través del correo electrónico info@davidhellin.com.

El laudo, es decir, la solución al conflicto, es dictado por un tribunal arbitral en el que participan representantes de la Administración, de las Asociaciones Empresariales y de las Asociaciones de Consumidores. El comerciante o empresario y el consumidor tienen la oportunidad de exponer sus puntos de vista sobre el conflicto y aportar los documentos, justificantes y pruebas que consideren oportunas.

Proporcionamos así un compromiso público de transparencia y responsabilidad en el ejercicio de nuestra profesión comercial. Una ayuda para la mejor y más adecuada gestión de las reclamaciones en materia de consumo.

Nuestro principal objetivo es la satisfacción y protección de nuestros clientes, no ser un problema, y darle soluciones a todas sus necesidades empresariales.


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