Todas las familias se enfrentan antes o después al mismo dilema: ¿le damos ya un teléfono móvil al niño/a?, ¿a qué edad se lo damos? La duda puede surgir ante unas fechas señaladas como cumpleaños o navidades; costumbres sociales, como el paso al Instituto o la primera comunión; ante una necesidad puntual, como un viaje de fin de curso o simplemente por la propia petición e insistencia del menor, pero en todo caso la respuesta no es sencilla.
Es cierto que hoy en día es frecuente ver a niños y niñas con un teléfono móvil en la mano, ya sea sentados en un banco o jugando en el parque. Así, el 75% de los chavales de 12 años dispone de un teléfono móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares de 2017, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística.
Un regalo fácil ¿o un trámite obligado?
Hay personas para las que, a la hora de regalar a un menor, su prioridad es deslumbrarle, cayendo en la tentación del “regalo fácil” y aparentemente exitoso que supone un móvil, sin haberlo meditado previamente, y sin haberlo consultado con sus padres.

Para otras personas supone un paso más en la infancia y adolescencia en nuestra sociedad y pueden caer en la idea equivocada de que no es más que un “mero trámite” que tienen que cumplir, sin mayores inquietudes ni preparación al respecto por su parte.
Pero esto no es así, no se puede tomar a la ligera, un móvil no es un juguete. Se trata de una decisión que trae consigo grandes responsabilidades y que puede tener consecuencias serias, por lo que ha de ser meditada y acordada con los padres del menor.
Responsabilidades y riesgos
Un móvil implica una responsabilidad, no solo por el coste económico del dispositivo, sino por ser un aparato que permite la conexión con otras personas, desarrollar una influencia sobre ellas y recibir presiones por su parte. Un móvil implica un grado de exposición, mayor o menor, pero que afecta a la seguridad personal.
Un móvil implica una responsabilidad, permite influir sobre los demás, así como recibir presiones

Al igual que un coche ofrece comodidades, pero requiere mucha responsabilidad para conducirlo, y no se permite hasta llegar a una edad y madurez adecuadas, con el móvil ocurre lo mismo. Sepuede utilizar para comunicarse con otras personas, crear y divertirse, pero también se pueden cometer errores y hacerse daño a uno mismo/a o a los demás. Entre los principales riesgos estarían:
- El acceso a contenidos inapropiados: violentos, pornográficos, extremistas, de conductas peligrosas para la salud, etc. Pueden ser perturbadores, perjudicar el desarrollo del menor o incluso ser la puerta de entrada al contacto con comunidades peligrosas.
- Daños a la privacidad e identidad digital: compartiendo información sensible que alguien pueda utilizar en su contra (como por ejemplo en el caso del sexting), difundiendo mensajes que le pueden causar una mala imagen y reputación en línea, etc.
- Ciberacoso: insultando, humillando, aislando a un compañero/a, haciéndose pasar por otra persona para burlarse de él/ella o siendo el objetivo de una campaña de este tipo.
- Grooming: cuando una persona se gana su confianza a través de Internet, y le acaba chantajeando con fines sexuales.
- Uso excesivo : en el momento en que el uso del móvil e Internet interfiere con sus actividades cotidianas (estudio, tareas domésticas, ocio), altera sus relaciones sociales, le genera una dependencia, problemas de sueño, atención, etc.
No son riesgos exclusivos del uso de la tecnología sino que estas situaciones problemáticas también se pueden dar en el contacto personal cara a cara (recordemos los típicos mensajes del “no le abras la puerta a nadie”, “no hables con desconocidos por la calle”, etc.).
Las principales diferencias se derivan de la mayor facilidad para acceder a los contenidos, la inmediatez de las comunicaciones, la facilidad con la que se puede viralizar un mensaje y llegar a muchas personas con las que no se contaba. Además se da una falsa sensación de seguridad y anonimato detrás de una pantalla, ya que el móvil se puede utilizar en un ámbito más privado, lo que además implica unas mayores dificultades de supervisión por parte de la familia.
Si solo lo va usar para jugar o para llamarme en caso de emergencia
Un móvil no es un juguete, no es una videoconsola portátil, no es sólo un teléfono. Hoy en día los móviles tienen una gran variedad de funciones y una de las principales es su capacidad de conectarse a Internet y vincularse con otros dispositivos. Además, no podemos olvidar que un móvil almacena gran cantidad de información personal, contactos, teléfonos, correos electrónicos, imágenes o mensajes.

Aunque se lo facilitáramos a un menor «sólo para llamar», sin datos móviles, nada le impediría conectarse a la WiFi del centro educativo o de la cafetería de la esquina Aunque «sólo lo quisiera para jugar» podría encontrarse charlando con desconocidos en el propio videojuego, o haciendo compras de objetos virtuales y packs de mejoras dentro del juego.
Así pues, no podemos pretender simplemente limitar las funcionalidades del móvil sin implicarnos en el acompañamiento del menor y en la supervisión de sus actividades online.
Entonces, ¿qué miramos antes de regalar un móvil?
Lo más importante en este momento no es el tamaño de la pantalla, los megapíxeles de la cámara o la memoria interna sino más bien valorar su nivel de madurez: reflexionar sobre su día a día, si en general toma buenas decisiones, nos consulta con naturalidad cuando tiene dudas (o a alguna otra persona adulta de referencia y confianza), o bien si tiene tendencia a precipitarse y ponerse en situaciones comprometidas.
El grado de desarrollo de sus habilidades sociales, su forma de dirigirse a los demás, la manera de gestionar los conflictos, la empatía y asertividad en sus respuestas son esenciales para prevenir problemas a nivel social, también a través del móvil. De la misma manera, si no tiene un buen nivel de autoestima y no confía en sí mismo/a lo suficiente, es más fácil que pueda dejarse llevar por la influencia de otras personas con los riesgos que eso supone.
Si lo tenemos claro, es el momento de prepararnos para que la llegada de ese móvil sea lo más ordenada y provechosa posible para el menor. Podemos preparar nuestro propio pacto de buen uso del móvil, negociarlo y firmarlo conjuntamente. Tendremos que dedicar un poquito de tiempo a configurar el dispositivo de manera segura, así como valorar la opción de emplear algún tipo de control parental.
En conclusión
Adelantar el momento de tener su primer móvil, sin contar con el nivel de desarrollo del menor, puede acarrear un mayor número de situaciones problemáticas, y posiblemente de mayores consecuencias. Así pues, cuando hablamos de móviles con los menores, es importante transmitir un mensaje claro acerca de la responsabilidad que requiere su utilización. Lógicamente, antes o después llegará el momento de regalarle un móvil, pero siempre valorando si este es ese momento, y si es así, programar el regalo de forma seria y consciente.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
En muchos hogares las plataformas de televisión a la carta ya son un medio habitual de entretenimiento. Series, películas, documentales y animación a nuestra disposición a cualquier hora del día. Pero, cuando estos servicios se comparten en familia, ¿cómo proteger a los más pequeños para que no accedan a contenidos inadecuados para su edad?
Lo ideal es combinar el diálogo en familia y el acompañamiento con herramientas de control, que nos ayudarán a filtrar contenidos y limitar horarios. De la misma manera que ya existen controles parentales para sistemas operativos de ordenadores y dispositivos móviles, o videoconsolas, las plataformas de televisión a la carta también los han incorporado.
Estas utilizan sistemas de clasificación de contenidos por edades, de acuerdo con la normativa de cada país. Cuando estos no están establecidos, son las plataformas las que deciden si son aptos para niños o adultos, como hace por ejemplo Netflix. En España, es el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales el encargado de establecer los criterios para la calificación por grupos de edad de las películas y otros contenidos audiovisuales.
Lo ideal es combinar la mediación parental con herramientas de control
A continuación os mostramos las funciones disponibles en cada plataforma y cómo configurarlas para adaptarse a las necesidades de nuestras familias. ¿Cuál tienes tú?
Netflix
En la plataforma Netflix, se ofrecen tres funciones de control parental:
- La creación de perfiles diferenciados para adultos y niños o adolescentes, de manera que al menor solo se le muestren contenidos que son adecuados para su edad. Son los adultos los que deben asegurarse de que el menor utilice solamente ese perfil, ya que la plataforma no impide cambiar de perfil en cualquier momento sin necesidad de una clave.

- Establecer un nivel de protección con código PIN, que limitará los contenidos que se consideren por encima de ese nivel. Por ejemplo, se puede crear un PIN para ver contenidos para adultos, de manera que cualquier miembro de la familia que quiera ver una serie o película calificada para público adulto, deberá ingresar el código PIN.

- Revisar el historial de contenidos visionados en cada perfil, comprobando qué series o películas se han visto recientemente. El historial no se puede manipular siempre que sea un perfil “Kids”, ya que en los perfiles para adultos es posible eliminar contenidos.
Enlace: Centro de ayuda de Netflix
HBO
La plataforma HBO separa el contenido automáticamente en dos tipos de públicos: HBO España (genérico) y HBO Family. En HBO Family, se muestran los contenidos indicados aptos para menores de 12 años, mientras HBO España muestra el catálogo completo. Al crear la cuenta de HBO, es posible activar un código PIN para limitar el acceso a los contenidos considerados para mayores de 12 años.

De esta forma, toda la familia utilizará el mismo perfil, pero para ver películas o series para mayores de 12 años, es necesario teclear el PIN.

Enlace: preguntas frecuentes en la web oficial de HBO
Movistar +
El control parental de Movistar + ofrece dos funciones, accediendo al menú de ajustes o configuración mediante el botón azul de nuestro mando a distancia.
- PIN de compra: evitará que los menores realicen compras o se subscriban a ofertas de la plataforma.

- PIN Parental: una clave que permite bloquear determinados contenidos en el videoclub, indicando a partir de qué edad se solicitará el PIN para acceder (7, 12, 16 o 18 años). También se pueden bloquear canales concretos. Será necesario utilizar este PIN para modificar los ajustes.

Enlace: Información sobre controles parentales en Movistar +
Vodafone TV
En Vodafone TV, es posible configurar un PIN de control parental en la sección de “ajustes”, escogiendo la opción de bloqueo para nuestra familia: permitido todas las edades, no recomendados para menores (tramos de edad para 7, 12, 16 o 18 años) o contenido solo para adultos. De esta forma, se bloquearán todos los programas y canales que estén dentro de las categorías de edad seleccionadas, y habrá que introducir el PIN para poder visualizarlos. También será necesario teclear este PIN para acceder a los ajustes.

También existe la opción de establecer un PIN de compras, que será necesario para realizar cualquier pago a través de la plataforma, como por ejemplo comprar un contenido del Videoclub.
Enlace: Centro de ayuda de Vodafone TV
Orange TV
El servicio Orange TV ofrece la función de control parental estableciendo un PIN en el menú del servicio, seleccionando la configuración de la cuenta. Se pueden seleccionar los rangos de edad para los que se pedirá este código. También se solicitará este PIN a la hora de comprar contenidos Premium.

Existe además la posibilidad de establecer otro código diferente para los contenidos del Videoclub clasificados como “adultos”.
Enlace: Centro de ayuda de Orange TV
Ya no hay excusas, disfrutar de las nuevas posibilidades de televisión a la carta con seguridad es posible. Recuerda que configurar los controles parentales es sencillo y, junto con la mediación parental, son las dos herramientas que necesitas para proteger a los menores de contenidos inapropiados para su edad y educarles en el uso seguro de estas plataformas.
En vuestra familia, ¿habéis establecido un control parental para estas plataformas? ¿Os parece una herramienta necesaria? Contadnos vuestra experiencia en los comentarios.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
Sabemos que las tecnologías evolucionan tan rápido, que cuesta seguirles la pista. Pero cuando tenemos en casa adolescentes, nos sorprende ver cómo ellos se adaptan sin pestañear a nuevas tendencias, normas sociales y formas de divertirse.
Para muchos padres y madres las nuevas tecnologías hablan otro idioma
En la lucha por comunicarnos en familia, puede tentarnos la idea de abandonar el barco y que se entiendan entre ellos. Pero lo cierto es que hablar (o al menos chapurrear) ese “idioma” es importante a la hora de acompañarles en su aprendizaje para usar de forma adecuada Internet y evitar los riesgos que pueden encontrarse. Os mostramos el significado de algunos de los términos que más utilizan o que indican que están realizando prácticas de riesgo en Internet:
Su mundo de redes sociales
App: aplicación para móvil o tablet. Puede ser una red social, un juego, un bloc de notas, etc.
Blogger: utilizado para referirse a una persona que escribe un blog. De la misma manera, utilizan “muser” para un usuario de la red Musical.ly y “youtuber” para YouTube.
Challenge: término inglés que se traduce por “reto”. Son habituales en las redes sociales: reto para hacer ejercicio, reto para adelgazar, etc. Muchos son peligrosos para la salud de los menores por resultar excesivos o dañinos como por ejemplo los retos para mostrar la delgadez recogidos en esta noticia, o simplemente buscando algún hashtag relacionado en redes sociales.
Face: término informal para referirse a Facebook. De forma similar usan Insta o Ig para Instagram, Snap para Snapchat y Wa o guasap para WhatsApp.
Fake: se utiliza para hablar de un perfil de una persona o una publicación “falsa” o “artificial” como por ejemplo “es una cuenta fake de Justin Bieber” (no es la cuenta oficial del cantante, sino una imitación, parodia o club de fans), o “ese viral es un fake” (las imágenes de ese vídeo viral son falsas, están retocadas).
Followers: “seguidores” o personas que siguen un determinado perfil en una red social como por ejemplo Twitter. No siempre se trata de un listado de amigos, sino que también son usuarios desconocidos.
Hashtag: se traduce por “etiqueta” y es una palabra o expresión precedida por una almohadilla (por ejemplo #redessociales). Se utiliza en las redes a la hora de compartir una imagen o mensaje, con el objetivo de que otros usuarios puedan encontrar contenidos sobre ese tema concreto y conocer gente con los mismos intereses como por ejemplo a quien le gusta la #montaña.
Likes: del inglés, se traduce en las redes sociales por un “Me gusta” o un símbolo de corazón. Cada usuario puede decir si le gustan las imágenes o comentarios publicados por los demás. Cuantos más “likes” obtienen por una publicación, los menores consideran que tienen mayor popularidad.
LoL: tiene varias traducciones del inglés, como por ejemplo “laughing out loud”, y se utiliza como sinónimo de “partirse de risa” o, por el contrario, cuando algo les sale mal (depende del contexto).
Poser: persona que pretende sobresalir en las redes sociales, publicando imágenes o vídeos “posando” con el objetivo de ganar seguidores y “likes”. También se habla de “postureo”.

Vocabulario relacionado con prácticas de riesgo en Internet
Con una simple búsqueda de cualquiera de estos términos a través del buscador (espacio marcado con una lupa) en cualquier red social podemos ver su repercusión y la facilidad para entrar en conversaciones que promueven prácticas de riesgo en Internet:
#Ana: hashtag utilizado para etiquetar imágenes o mensajes relacionados con la anorexia. Del mismo modo utilizan #mia para referirse a la bulimia. De igual forma, utilizan #proana o #promia. La etiqueta #ed también se refiere a desórdenes alimenticios, del inglés “eating disorders”, #thinspiration / #thinspo con imágenes “inspiradoras” de cuerpos extremadamente delgados (también relacionado con trastornos de la alimentación),#size0, etc.
Nudes: usado para referirse o solicitar imágenes de desnudos o con poca ropa.
#Selfharrm: hashtag utilizado para etiquetar imágenes o mensajes relacionados con conductas de autolesión, como cortes (#cutting), quemaduras o suicidio. Es habitual que los menores varíen los términos del inglés (selfharm con una sola “r” significa autolesión) para saltarse las prohibiciones de las redes sociales y evitar ser descubiertos por los adultos. Otra similar sería #svv, que en alemán significa autolesiones.
Stalker: del inglés, hace referencia a “acosador” o persona que dedica mucho tiempo a investigar el perfil de otro usuario.
Trol / Troll / Hater: persona que fomenta el odio en la red, a través de comentarios ofensivos o mensajes hirientes. También se utiliza “trolear” como la acción de prov
ocar o molestar.
Estos son sólo algunos términos o “hashtags” que constituyen una señal de alerta, pero hay muchos más. Aunque parezca complicado, ninguno es imposible de descifrar, es cuestión de interesarse por aquello que los menores quieren transmitir.
En cualquier caso, no podemos ignorar esto: indica que un menor necesita ayuda. Las propias redes sociales son conscientes de estas conductas y algunas envían un mensaje de ayuda al usuario que los utiliza. Es importante que el menor cuente con todos los apoyos posibles, desde el entorno familiar pero también a nivel profesional, solicitando ayuda psicológica y seguimiento en el centro educativo o en su centro de salud. Además, contamos con los centros de seguridad de cada red social para saber cómo bloquear cualquier perfil o usuario que nos moleste o nos parezca inapropiado.
Normalmente, esta forma de comunicarse en Internet se reproduce en otros medios, en lo que dicen o en lo que escriben. Mantener los ojos abiertos, fomentar la escucha y la comunicación es la mejor combinación para prevenir o sacar a la luz sus problemas o dificultades. Conocer su “idioma” nos permitirá acercarnos a esta parte de su día a día, que son las redes sociales, y compartir con ellos su experiencia en Internet y su forma de relacionarse.
Para terminar decir que podría haber muchos más términos en este listado, así que ¡ahora os toca a vosotros! Animaros a compartir en los comentarios las palabras que echáis en falta, seguro que el resto de padres, madres y educadores os lo agradecerán.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
¿Eres de esos padres que han tenido que incorporarse sobre la marcha a las nuevas tecnologías?¿No quieres convertir a tus hijos en “huérfanos digitales”, pero dudas acerca de si lo estás haciendo bien? Entonces, te interesa este artículo.
Seguramente, estás realizando un gran esfuerzo para adaptarte y mantenerte actualizado en el nuevo entorno online con el fin de reducir la brecha digital que te separa de tus hijos. A pesar de esto, es posible que ellos no perciban de forma positiva este progreso, considerándolo más bien, una intromisión en su espacio que puede conllevar la pérdida de su libertad.
La mayoría de los niños y adolescentes consideran que se desenvuelven “como pez en el agua” en Internet y por lo tanto, no necesitan la ayuda de ningún adulto. Pero la verdad es que es necesario que aquí también cuenten con referentes, ya que carecen de madurez y experiencias vitales, siendo igual de vulnerables que fuera de la Red. Por lo tanto, realizar una adecuada mediación parental es necesario.
Mediación parental y control parental, ¿a qué nos referimos?
Los conceptos de mediación parental y control parental suelen crear confusión e incluso interpretarse de manera incorrecta. Pues bien, la mediación parental hace referencia a la educación digital del menor por parte de sus responsables. Consiste en acompañarle en este proceso para que se realice un uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías, velando para impedir que los riesgos de las TIC se materialicen y en caso de ocurrir, ofrecer soluciones.
Mientras que el control parental hace referencia a un tipo concreto de recurso para ejercer la supervisión en el entorno digital, que comprende aplicaciones y funcionalidades que permiten supervisar y delimitar el uso de las pantallas por parte de los menores.
Ante la duda de por cuál decantarse, es necesario aclarar que ambas son complementarias en el proceso educativo, lo adecuado es desarrollar autoridad, pero enfocada de manera positiva, aplicando tanto mediación activa (supervisión, acompañamiento y orientación) como restrictiva (establecer reglas y límites).
Se deben descartar acciones como por ejemplo, imponer un criterio, espiar o prohibir el acceso a las TIC, pues sólo conseguiremos una solución temporal que desencadenará conflictos en el hogar, haciendo perder la confianza de nuestros hijos en nosotros.

¿Te sientes perdido?¡Tenemos las claves!
Existe la idea preconcebida de que educar digitalmente y mantener ese equilibrio resulta muy complicado. Sin embargo, se trata de una apreciación errónea, pues cualquier padre o madre sin necesidad de ser un experto TIC puede desarrollar esta tarea de manera adecuada. La clave principal está en mostrar una buena disposición y contar con recursos útiles, como puede ser la guía de mediación parental de IS4K que aporta pautas y conocimientos de manera sencilla, convirtiéndolos en comprensibles para cualquier adulto.
La educación digital es esencial para que los propios menores sean capaces de enfrentarse a los riesgos de Internet de forma responsable
Tal y como muestra la Guía ”Aprender a vivir con las pantallas” el cerebro joven tiene mucha más plasticidad, maleabilidad y capacidad de cambio que el cerebro adulto y por ello es más sensible a una exposición excesiva a las pantallas. La dopamina es el neurotransmisor que se dispara cuando nos disponemos a mirar el móvil, la tablet o a jugar con nuestro videojuego preferido. El recuerdo del placer pone en marcha el circuito de recompensa, desencadenando una conducta adictiva.
Precisamente como cada etapa del menor es diferente, también debe de serlo este acompañamiento y supervisión hasta conseguir, igual que en el resto de aspectos de la vida, una autonomía.

A través del siguiente del vídeo se muestran una serie de pautas básicas que pueden ser de gran ayuda a la hora de realizar la mediación parental en cada etapa del menor. Mediante la visualización, también te quedará claro dónde encontrar en la web de IS4K los diferentes recursos en los que te puedes apoyar en este proceso.
¡En conclusión!
Las nuevas tecnologías forman parte de los menores y evitarlas o prohibir su uso carece de sentido en una sociedad cada vez más globalizada e interconectada. Los casos tratados a través de la Línea de Ayuda de IS4K demuestran que siguen existiendo carencias de padres e hijos en cuanto a habilidades TIC. Por ello, ante la duda y en determinadas situaciones más complejas, es adecuado recurrir a la ayuda profesional. En esos casos, no olvides que puedes contar con IS4K a través del teléfono gratuito y confidencial: 900 116 117.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
Hoy en día se puede decir que ya se ha generalizado el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en las aulas escolares. En algunos casos con un uso intensivo de pizarras digitales, aplicaciones educativas interactivas, tabletas, redes sociales, etc. y en otros simplemente consultando información en línea o viendo vídeos ocasionalmente.
En el curso 2016-2017 el 94,6% de aulas habituales de clase contaban con acceso a Internet, el 66,5% con sistemas de Pizarra Digital Interactiva o similares, y la ratio de número de alumnos/as por ordenador destinado a tareas de enseñanza y aprendizaje era de 3,0 (Estadística de la Sociedad de la Información y la Comunicación en los centros educativos no universitarios. Curso 2016-2017).
Pero en todo caso, la presencia y uso de la tecnología y de Internet en las aulas también abre la puerta a situaciones de riesgo para docentes y alumnos/as. A modo de ejemplo, podemos imaginar el trastorno personal y profesional si nos dejamos en el aula, al alcance de cualquiera, la memoria USB o una sesión abierta en un almacenamiento en la nube como Dropbox o Google Drive con todos nuestros documentos, exámenes, calificaciones, etc. O el daño que puede causar a algunos alumnos/as el que hagamos una búsqueda delante de ellos y que el vídeo que nos salga no sea el esperado, sino que muestre escenas duras o perturbadoras.
«La presencia de Internet en las aulas abre la puerta a situaciones de riesgo»
La solución no pasa por huir de la tecnología, sino por conocerla mejor, preparar bien las actividades y aplicar unas sencillas pautas de uso seguro.
Cuando mostremos nuestra pantalla en clase (proyector, pizarra digital, etc.)
El momento en que compartimos la pantalla con nuestros alumnos corremos el riesgo de exponer, de manera imprevista, información personal o profesional comolos nombres de archivos y carpetas en una memoria USB, el nombre de usuario y puede que incluso la contraseña para acceder a un libro digital u otro servicio online, etc. Para prevenir problemas hemos de tener presentes las siguientes recomendaciones:

- Bloquear el equipo cuando haya que salir momentáneamente del aula (por ejemplo en Windows con la combinación de teclas “Win+L”).
- Conectar el proyector cuando ya esté seleccionado el contenido deseado, sin mostrar contenido personal o profesional irrelevante para el grupo.
- No teclear las contraseñas a la vista de nadie, impedir que el navegador las recuerde y acordarse de cerrar sesión siempre en las páginas web.
- Extraer las memorias usb con seguridad y acordarse de llevárselas consigo. Tener siempre copia de seguridad, y si se maneja información sensible, plantearse la opción de cifrarla.
Si además vamos a ver vídeos en el aula
Cuando los vídeos que queremos visualizar se encuentran en plataformas de Internet, como por ejemplo YouTube, corremos el riesgo de cargar vídeos imprevistos, estar viendo publicidad inapropiada, o tener mayores distracciones con banners publicitarios y sugerencias de otros vídeos. Para evitarlo podemos:
- Elegir el vídeo previamente y copiar su dirección o url (por ejemplo en un documento de texto), para poder visualizar el vídeo directamente, sin tener que realizar una nueva búsqueda en clase.
- Evitar distracciones saltando u ocultando la publicidad cuando sea posible, desactivando la reproducción automática, y reproduciendo los vídeos en pantalla completa.
Si utilizamos otros recursos online
En páginas web con simuladores, estadísticas, redes sociales o intranets educativas, etc. hemos de proteger los nombres de usuario y contraseñas y los mensajes privados que pudiéramos tener allí. Son frecuentes las distracciones con publicidad y ventanas emergentes, así como el acceso a contenidos inapropiados y las peticiones para instalar complementos que pueden ser maliciosos. Para reducir estos riesgos debemos:

- Mantener limpio el navegador de Internet, evitando cambiar página de inicio y buscador predeterminado. Rechazar la instalación de plugins, complementos y extensiones (salvo análisis previo y acuerdo con la persona responsable de TIC). Navegar en modo privado, limpiar archivos temporales, historial, cookies, etc. para minimizar el rastro y no sobrecargar el equipo.
- Habilitar la configuración de búsqueda segura o safesearch en buscadores como Google o Bing. Si se dispone de un sistema de filtrado de contenidos en el centro, adaptar su configuración a las necesidades de cada nivel (por ejemplo, más restrictivo en cursos inferiores).
- Expresarse con el máximo respeto y precisión al enviar mensajes a compañeros/as o alumnos/as, asignar tareas o calificaciones en intranets, redes sociales, aplicaciones de gestión educativa, etc. para evitar malentendidos.
- Asegurarse de los requisitos legales y términos de uso antes de utilizar una aplicación online con el alumnado: política de tratamiento de datos personales, la edad mínima de utilización, los derechos sobre los trabajos desarrollados por los alumnos/as en esa plataforma, etc.
Cuando todos utilizamos ordenadores, miniportátiles o tablets
Por ejemplo en el aula de informática, o cuando tenemos dispositivos con acceso a Internet en el aula ordinaria, se pueden dar problemas de privacidad, comentarios inapropiados, problemas técnicos y pequeños actos de vandalismo.

- Asegurarse de que todos conocen las normas de uso, se comunican con respeto con sus compañeros/as, cuidan el material disponible. En caso de tener problemas, llevar un registro de incidencias.
- Evitar que los equipos de uso compartido recuerden sus contraseñas, e insistir en que los alumnos/as cierren sus sesiones.
Para concluir…
Las TIC han llegado a los centros educativos para quedarse, y junto a sus grandes posibilidades también pueden traer consigo algunos riesgos. Ya hemos visto cómo podemos sacarles partido sin problemas siguiendo una rutina sencilla, utilizando Internet delante de los menores de forma segura y responsable.
Pero éstas no son unas recomendaciones cerradas, sino una orientación para hacernos más conscientes de las implicaciones del uso de las TIC en la seguridad a nivel escolar. No hemos de olvidar que siempre tendremos a nuestra disposición dos herramientas muy valiosas como son nuestra propia experiencia y sentido común, además del apoyo de la persona responsable de TIC.
Ahora te invitamos a compartir en los comentarios algún truco o pauta que emplees en tu clase, algún problema que hayas vivido en primera persona, o simplemente tus opiniones al respecto de este tema. Recuerda que en nuestra Línea de Ayuda gratuita y confidencial 900 116 117 puedes recibir asesoramiento especializado para aplicar estos consejos a la realidad del aula.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
Los adultos vivimos pegados al móvil, pero… ¿y los menores?, hoy en día no es raro ver a niños de 10 u 11 años con su propio smartphone pero, ¿es esa la edad ideal para que tengan un móvil?, ¿cuál puede ser el mejor momento para comprárselo? En este artículo trataremos de dar algunas respuestas.
Periódicamente escuchamos cuestiones como «¿cuándo debo dejar que mi hijo tenga móvil?», «no deja de insistir para que le compre un móvil», «¿en qué momento puede tener su propio móvil?», «no me parece bien, pero es que todos sus amigos lo tienen. Si no se lo doy va a ser el “rarito” de la clase»… y el caso es que cada vez oímos estas frases de boca de padres y madres con hijos más pequeños. Así que nos preguntamos… ¿cuál es el mejor momento para comprarles el primer móvil?
La respuesta directa es que no hay una edad concluyente. En cada caso particular deberemos tomar nuestra propia decisión guiándonos por nuestro sentido común y valorando:
-
Las necesidades que motivan esa petición, ¿son reales?, ¿cuánta relevancia tienen?, ¿qué impacto tiene en el menor, o en su círculo social, la no disponibilidad de un móvil?
No es lo mismo, por ejemplo, el caso de un menor que por su situación médica pueda haber ocasiones en que necesite atención urgente, que otro que simplemente lo quiera porque «ya es mayor» o «todo el mundo lo tiene».
-
La madurez y responsabilidad de nuestro hijo más allá de su edad. Puede haber un menor que sea más pequeño pero que actúe de manera bastante sensata, mientras que otro más mayor quizás no tenga el mismo cuidado.
Y esto no es algo en lo que no podamos hacer nada. Al contrario, desde bien pequeños podemos ir promoviendo y cuidando su desarrollo personal, con valores y actitudes positivas y, por supuesto, siendo nosotros un modelo para ellos.
¿Qué dicen los expertos?
Jordi Jubany: Este maestro, antropólogo y experto en tecnología y familia destaca que efectivamente «No hay una edad ideal para empezar a utilizar un móvil sino más bien un contexto adecuado. Se debe encontrar el equilibrio entre la madurez personal y el entorno escolar y familiar».
Esther Arén, Inspectora Jefe en la Unidad de Participación Ciudadana de Policía Nacional, utiliza una metáfora bastante ilustrativa para la reflexión «Darle un smartphone a un niño de 10 años es como darle un coche a 200km/h».
Emilio Calatayud, Juez de Menores de Granada pone un punto de humor «La Policía aconseja que los niños no tengan móvil hasta los 14 años, ¿qué tal hasta que puedan pagárselo?» para sumar a la reflexión el hecho de que en su opinión «los móviles pueden ser una droga y […] un arma para cometer un montón de delitos».
Pediatras de la Asociación Americana de Pediatría indican que no hay una edad ideal para darles un móvil a los menores, y ponen el acento en la responsabilidad de los padres a la hora de estudiar su caso particular. Asimismo, destacan la importante función social de la telefonía móvil entre los adolescentes.
La realidad es la que es
Hoy en día vivimos rodeados de tecnología, y nuestros hijos no son una excepción. Desde bien pequeños observan nuestros hábitos cotidianos y comienzan a interactuar con nuestros propios teléfonos y tabletas, ya sea viendo vídeos en YouTube o simplemente jugando.
Yendo un paso más allá, y con los datos del INE en la mano, podemos ver que uno de cada cuatro niños y niñas de 10 años ya dispone de un teléfono móvil. Con 11 años son más de la mitad, y la cifra sigue subiendo de modo que con 14 años el 90% dispone de su propio móvil.

Elaboración propia. Fuente INE: «Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares. Año 2016».
Esto no significa que debamos “seguir la corriente” sin más, sino más bien nos orienta sobre las tendencias que se están dando en nuestra sociedad y nos puede ayudar a reflexionar al respecto, por ejemplo siendo conscientes de los riesgos derivados de esa alta presencia de móviles en edades tempranas, o de la capacidad de influencia y presión de sus iguales.
¿Y qué pasa con Internet?
Y esta es una pregunta importante. Hoy en día casi todos los teléfonos móviles pertenecen a la categoría de inteligentes o smartphones y se utilizan para casi todo, jugar, ver vídeos, comunicarse con redes sociales y mensajería instantánea, etc., gracias a su conexión permanente a Internet.
De hecho según el estudio «Menores de Edad y Conectividad Móvil en España: Tablets y Smartphones» apenas un 29% de los menores de 11 a 14 años realiza llamadas regularmente, mientras que el 78,5% utiliza mensajería instantánea, 72% accede a redes sociales, 52,5% usa videojuegos, casi un 80% escucha música, un 60% navega y busca información y un 92,5% se descarga aplicaciones (apps), y todo desde su móvil.
Esto significa que al poner en las manos de un menor un teléfono móvil, le estamos dando una puerta abierta a todas las posibilidades de Internet, tanto las positivas como los riesgos. Así pues, debemos tener presente el nivel de preparación y madurez del menor para afrontar el mundo online antes de dar el paso y facilitarle un teléfono móvil.
¿Qué podemos hacer nosotros?
1º Ser conscientes
Debemos ser conscientes de que llegadas ciertas edades la petición de un móvil es algo que va a estar ahí, es una realidad y no podemos mirar para otro lado, ni actuar impulsivamente sin pensar en las posibles implicaciones para nuestro hijo.
Ante la petición, conviene tomarse un tiempo para analizarla y elaborar una respuesta adecuada que pueda ser comprensible y razonada (aunque no tenga porqué ser compartida) por el menor.
2º Ser consecuentes
Cuando hayamos tomado una decisión y tengamos una respuesta, debemos actuar coordinadamente en el seno de la familia. Es recomendable que toda la familia, padres, abuelos, tíos, etc. respeten esta decisión y actúen en consecuencia para evitar mensajes contradictorios y “sorpresas” en forma de regalos no previstos.
Del mismo modo, debemos ser consecuentes, es decir no ir cambiando la respuesta por que sí, o simplemente por la insistencia del menor. Esto no significa que nos debamos volver inflexibles, si cambian las necesidades o el grado de madurez y responsabilidad del menor podemos reconsiderar nuestra postura.
3º Y cuando llegue el momento
Más educación
Lógicamente el momento llegará y entonces no basta con poner a su disposición el teléfono, tendremos que continuar con nuestra labor de educación, acompañamiento y supervisión diaria sólo que incluyendo también el nuevo dispositivo, sus usos y repercusiones en el día a día de nuestro hijo.
Normas de uso
Una buena idea puede ser acompañar la entrega del nuevo dispositivo con una conversación cercana, en confianza al respecto de todo lo que supone, la responsabilidad en el uso, los contenidos que no se deben creer, la precaución ante mensajes potencialmente peligrosos, el control de la lista de amigos, el cuidado de su privacidad, el respeto a los demás, etc. llegando a un consenso en cuanto a las normas de uso del teléfono.
Desde IS4K os proponemos un modelo de contrato familiar para el buen uso de un teléfono móvil, por si os puede servir de orientación:
Pacto familiar para el buen uso de un teléfono móvil o smartphone.
Configuración, protección y supervisión
No podemos olvidar la importancia de configurar adecuadamente las opciones de seguridad y privacidad del teléfono, que serán equivalentes a las que mencionamos en su día para la configuración de una tableta. Más información en la web de OSI sobre smartphones y tabletas.
Además, podemos activar las restricciones y opciones de control parental del propio sistema operativo del teléfono tanto en el caso de que sea un Android o un iOS (iPhone, iPad), o bien valorar la instalación de herramientas de control parental.
Prepararnos para los problemas
Aún con todo el cuidado que hayamos puesto y con toda la precaución de nuestros hijos, es normal que podamos verlos meterse en algún lío por Internet, ¿acaso no nos ha pasado nunca a nosotros? Por eso debemos estar preparados para afrontar los problemas online de nuestros hijos, siendo conscientes de la importancia de tener una reacción adecuada, sin exagerar, mostrar confianza y una actitud constructiva que les de seguridad y nos ayude a resolver la situación.
En conclusión, los móviles no son juguetes, son unas herramientas estupendas para aprovechar las ventajas de Internet, pero sin la formación adecuada o sin el grado de madurez y responsabilidad suficiente pueden tener consecuencias negativas para nuestros hijos. Por eso, la decisión de darles o no un móvil no depende sólo de su edad, sino también de su comportamiento y actitudes, y de nuestra implicación para acompañarles en el proceso.
Ahora os toca a vosotros comentar ¿qué os ha parecido este artículo? y contarnos vuestras experiencias ¿a qué edad les disteis un móvil a vuestros hijos?, ¿por qué os decidisteis?, ¿qué tal os está yendo?
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI






