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La vuelta al cole es uno de los momentos habituales para que los menores soliciten tener sus primeras redes sociales, aprovechando el cambio de nivel y normalmente bajo la insistencia de sus compañeros. Para los padres, es una de las preguntas más temidas, pero antes o después tenemos que afrontarlo, y siempre es mejor estar preparado, ¿verdad?

El 53 % de los menores de 13 a 14 años tiene perfil propio en redes sociales, y a partir de los 15 años este porcentaje llega al 83%, así que nuestros hijos e hijas, si aún no lo han hecho, seguramente también nos lo acaben pidiendo. Tienen su primer móvil, sus amigos ya están comunicándose a través de una o varias redes, e incluso sus padres y hermanos mayores las utilizan: es entonces cuando lanzan la propuesta.

Afrontémoslo en positivo

Es absolutamente normal que las familias sientan preocupación ante esta petición, supone un gran paso en la autonomía de sus hijas e hijos. Muchos adultos desconocen en qué consisten las redes en las que quieren participar los menores, y su única referencia son noticias sobre los riesgos y las consecuencias por un mal uso de estas comunidades online.

Debemos saber que las redes sociales son un entorno más a la hora de comunicarnos. En este contexto, para los menores es un espacio natural, han crecido rodeados de adultos que las utilizan para conocer gente, contactar con amigos y familiares, compartir su día a día, informarse y entretenerse. Nuestros hijos e hijas simplemente quieren participar también en esta parte de la sociedad.

Imagen blog Afrontémoslo en positivo

Recordemos ante todo que las redes sociales pueden ser positivas si se hace un buen uso de ellas. La preparación necesaria para ello es la misma que promovemos en los menores para que se desenvuelvan en otros ámbitos: habilidades sociales, conocimiento de los riesgos, de los mecanismos de ayuda, madurez y responsabilidad.

Conocer las redes que les gustan

Es recomendable que los adultos investiguemos mínimamente la red social en la que quieren abrirse un perfil. Suelen ser aplicaciones diseñadas para que su uso sea sencillo, pero si nos resulta demasiado complejo, podemos pedir ayuda a otros padres, o al propio menor, para que nos expliquen cómo funcionan y qué funciones poseen de interés.

Hay muchas redes sociales diferentes, y a veces los menores van probando según modas puntuales, pero habitualmente tienen preferencia por aquellas basadas en contenido gráfico y audiovisual, o que ofrecen funcionalidades llamativas a la hora de comunicarse. Las más utilizadas son WhatsApp, Instagram, YouTube, Snapchat, TikTok y Facebook.

Imagen blog Conocer las redes que les gustan

Una vez que conocemos en qué consisten, llega el momento de valorar si es adecuada o no para nuestro hijo o hija. Algunas preguntas que podemos plantearnos son:

  • ¿Puede crear una cuenta privada, en la que solo una lista cerrada de amigos puedan ver sus publicaciones?
  • ¿Posee opciones que permitan limitar su utilización por los menores, como el control de tiempo de conexión?
  • ¿Qué tipo de contenidos comparten los usuarios en esta red? ¿Posee funciones de geolocalización? ¿Para qué la utilizan los menores?
  • ¿Cuáles son las posibilidades que ofrece en cuanto a privacidad?
  • ¿Tiene compras integradas? ¿Cuánta publicidad aparece y de qué clase?

En cualquier caso, nuestra valoración debe adaptarse a la personalidad y madurez del menor, ya que todas, sin excepción, van a permitir el contacto del menor con personas desconocidas y viceversa. Por ello se requiere cierto conocimiento y responsabilidad a la hora de utilizarlas. Cada adolescente se desarrolla a un ritmo distinto, y lo que es oportuno para sus compañeros, puede no serlo para él. Hay que incluir en la balanza la necesidad de integrarse y formar parte de un grupo, tan natural en esta etapa, pero no se trata de dejarse llevar por la presión social o las modas.

Si aún no está preparado, podemos idear soluciones intermedias, por ejemplo que utilice un perfil familiar administrado por nosotros. De esta forma, el menor solo tendría acceso en nuestra compañía, y seríamos nosotros los que guardaríamos la contraseña, publicaríamos sus fotos de mutuo acuerdo y revisaríamos conjuntamente los comentarios.

Anticipémonos a los riesgos

Si hemos decidido entre todos que es el momento adecuado para crear su primer perfil, tenemos que hacerlo bien, teniendo presentes algunas recomendaciones:

  • Abrir juntos el perfil de la red social. Configuremos a su lado las opciones de privacidad, negociemos qué clase de contenidos va a compartir o qué tipo de imágenes puede utilizar como foto de perfil.
  • Crear una contraseña segura. Podemos aprovechar este momento para inventar juntos una contraseña que sea fuerte, explicarle la importancia de no compartirla con nadie excepto con nosotros. Debe saber que es por su seguridad, nunca para entrar sin su permiso.
  • Establecer una rutina de supervisión. No necesariamente implica una revisión diaria de su perfil. Puede consistir en conversar acerca de la red, quién ha solicitado su amistad, qué fotos o vídeos ha colgado o qué han publicado sus amistades.

Imagen blog Supervisión

  • Normalizar la conexión a la red social en presencia de los adultos. Si no está haciendo un mal uso de la aplicación, no debe importarle conectarse en el salón o con la puerta abierta de su habitación, o incluso mostrar la pantalla en la que aparece su perfil. Eso sí, nuestra actitud debe ser respetuosa, para mantener su confianza.
  • Establecer unas normas. Acordemos un listado de normas familiares para el uso de las redes sociales, que incluyan tiempos máximos de conexión, horarios, qué podemos compartir y qué no, etc. Nuestro pacto familiar para el buen uso de un móvil puede ser un recurso de apoyo.

Aquí no acaba todo

Ahora que tienen las herramientas para poder utilizar las redes sociales de la forma adecuada, necesitan que sigamos ahí, acompañándolos en su trayectoria de aprendizaje. Cuando un bebé comienza a dar sus primeros pasos, no le dejamos de un día para otro que recorra solo toda la casa, sino que estamos a su lado, le enseñamos cómo pasar por encima de un obstáculo y le levantamos cuando cae al suelo.

Con Internet debe ser igual. Los menores deben tener un apoyo constante al comenzar su andadura en la Red, y después, poco a poco, les iremos dando más libertad y más responsabilidad. Crearemos así una relación de confianza en lo que respecta a Internet, ofreciendo nuestra ayuda si surgen los problemas. También debemos mantenernos actualizados, ya que las redes sociales evolucionan rápidamente y cada día aprendemos más sobre los riesgos que conllevan. Existen multitud de recursos que nos pueden ayudar en este punto, como por ejemplo los Centros de seguridad de las redes sociales o páginas web informativas sobre temáticas concretas, como ‘La dictadura del Like’ de Orange.

Si en este proceso surgen dudas, siempre podemos contactar gratuita y confidencialmente con la Línea de Ayuda de INCIBE, a través de IS4K, en el 900 116 117..

¿Ya os han pedido vuestros hijos tener redes sociales?, ¿cómo habéis afrontado esta solicitud? Contádnoslo en los comentarios y compartid vuestra experiencia.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

Poco a poco, se produce a edades cada vez más tempranas el acceso a los medios digitales. Los motivos son tan variados como las posibilidades que les brindan y que niños y adolescentes explotan como nadie. El ocio, las tareas escolares y la relación con otros a través de redes sociales son sólo algunos ejemplos.

Resulta incuestionable que nuestra sociedad cada vez se vuelve más tecnológica, también nuestras relaciones, y los menores no son ajenos a esta tendencia. Esta evolución bien entendida y aplicada potencia todas nuestras habilidades y actúa como elemento democratizador entre todos los grupos sociales, pero tampoco está exenta de riesgos.

¿Qué hay de nuevo en la relación entre jóvenes y tecnología?

Los estudios realizados desde la iniciativa “Entre selfies y whatsapps. Oportunidades y riesgos para la infancia y la adolescencia conectada” muestran, en base a evidencias científicas, la realidad digital actual sin caer en tópicos alarmistas y sin dejar de lado la potencialidad de ese medio.

 

Acceso a Internet en la infancia

 

En palabras de Sonia Livingstone, quien dirige la red internacional de investigación EU Kids Online y también colabora en la iniciativa:

La investigación resulta fundamental para entender las consecuencias del cambio constante del entorno digital para la infancia

No en vano, se constata que el momento de contacto con las TIC cada vez se produce a edades más tempranas y ello obliga a entender las relaciones, los lenguajes y ritos de los menores a través de los medios digitales.

Otro aspecto que los investigadores ponen en relieve es la importancia del empoderamiento digital, o lo que es lo mismo, la puesta en valor de, no solamente lo negativo, sino también lo positivo del mundo digital. Como ejemplos, la organización de minorías con calado político, la búsqueda de trabajo, las conexiones sociales obviando las distancias, los grupos afines a temáticas y de trabajo, etc.

Por último, también se evidencia que estamos ante un cambio de concepto sobre la privacidad en el que hay que hacer conscientes a los menores de la huella que dejan en la red.

La conclusión que alcanza es, básicamente, que hay que ahondar en la investigación de la relación de los menores con la tecnología para poder aportarles las herramientas necesarias con el fin de que se conviertan en internautas autónomos, exigentes y conscientes. En otras palabras, partiendo del conocimiento, se puede mejorar la prevención y, con ello, mitigar el riesgo. Es más, se puede lograr un uso positivo que recabe en mejorar las habilidades y opciones de los menores.

¿Cuáles son las claves para educar entre selfies y whatsapp?

Afortunadamente, la brecha que marcaba a dos generaciones separadas por el conocimiento y acceso a las TIC se va disipando. Actualmente son muchos los padres que entran en el mundo digital aumentando su capacidad de criterio sobre sus riesgos y bonanzas. Con ello se evita la reticencia al uso de la tecnología por parte de los menores, acompañándola además de pautas para un uso seguro y responsable que ahondan en su criterio y autonomía. Veamos algunas de estas pautas.

  • Inculca en los menores el uso responsable, respetuoso, crítico y creativo de la tecnología.
  • Establece un diálogo abierto con ellos, educándolos en un uso seguro y positivo de la tecnología.
  • Actúa como referente de comportamiento digital.
  • Capacita a sus alumnos y estudiantes con competencias informáticas, ayudándoles a desarrollar habilidades que fomenten el pensamiento crítico, lo que les permitirá navegar mejor por Internet.
  • Frente al contenido negativo, inapropiado o ilegal, ayúdales a reaccionar y denunciar.
  • Investigar sobre el uso y acceso de las TIC por parte de los menores con la perspectiva de la equidad como elemento troncal.

En conclusión, esta labor de concienciación a menores debe realizarse tanto en la familia como en la escuela y, a ser posible, de forma coordinada. Desde Internet Segura for Kids (IS4K) proporcionamos diferentes recursos para ejercer una de la mediación parental adecuada, así como para aplicar pautas de prevención en el aula. Además, asesoramos de forma personalizada a través de nuestra línea de ayuda y del teléfono gratuito y confidencial: 900 116 117

¡No hay excusas para no estar al día de la vivencia digital de nuestros hijos!

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

La mensajería instantánea y las redes sociales han cambiado la manera en la que nuestros hijos socializan y mantienen relaciones afectivas. En ocasiones, los adolescentes movidos por los impulsos propios de esta etapa (despertar sexual, falta de concienciación sobre la privacidad, ganas de experimentar…), aprovechan de manera innata y poco reflexiva los medios que hay a su alcance, como son los dispositivos tecnológicos e Internet, con intención de afianzar el vínculo con su pareja y conseguir un reconocimiento social.

Por estos motivos, es habitual que demuestren su amor diciéndose “m gustas muxo” (me gustas mucho) o “tq” (te quiero) por Whatsapp, se piropeen a través de las fotos de Instagram e indiquen cuál es su situación sentimental en la biografía de Facebook. Pero, ¿de verdad estos comportamientos son tan inocuos como parecen o reproducen a su vez estereotipos de género y conductas distorsionadas?

Internet como medio para mostrar los ligues

La primera relación de pareja suele aparecer en la pubertad y vivirse de manera idealizada debido a las creencias infundadas sobre el amor. Además es común sentir una ilusión especial que provoca “contarlo a los cuatro vientos”. Y es que, los “mitos románticos” continúan teniendo presencia en la actualidad, fomentados en series, canciones y películas de moda que son seguidas por los jóvenes y mantienen la misma fuerza con la que surgieron hace siglos. El inconveniente es que las expectativas generadas pueden acabar en frustración cuando se descubre que no se corresponden con la realidad, manifestándose con comportamientos intolerantes.

Además, es habitual que estos referentes representen el amor y la pasión asociados a la posesión, donde predominan argumentos que giran en torno a relaciones tormentosas en las que finalmente todo va “sobre ruedas”, cuando el rebelde de la relación acaba enamorándose. Estas tramas suelen mostrar estereotipos sexistas, donde el chico debe demostrar valentía, fuerza, poder, conquista, vigor… Mientras que en el caso de las chicas, su belleza es el elemento determinante a la hora de conseguir sus metas, que suelen estar relacionadas con el amor. La realidad es que este tipo de roles permanecen a día de hoy interiorizados en la sociedad, resultando incluso difíciles de identificar y más aún, romper con ellos. Lo dañino es que muchos adolescentes hacen suyas estas historias, pensando que su relación seguirá los patrones que en tantas ocasiones han visto.

También debemos entender que existe una creciente tendencia a mostrar la intimidad, lo que les lleva a naturalizar conductas como mostrar fotos en pareja, compartir publicaciones o estados dedicados, conversaciones o hilos de comentarios, etc. Las redes sociales se han transformado en un reflejo de lo que los menores viven y sienten. Sin embargo, ¿este empeño por exhibir ser la pareja feliz y perfecta, es fiel a la realidad o una vez más se trata de reproducir modelos aprendidos?

Hablamos de cibercontrol cuando…

La gran mayoría de adolescentes de hoy en día han sido educados en valores relacionados con la igualdad y la tolerancia indistintamente de su sexo. Por eso, sorprende que los comportamientos basados en el dominio y en el control, haciendo uso para ello de las nuevas tecnologías, se hayan incrementado en los últimos años entre esta generación. Además de los roles asociados al sexo que se perciben en la sociedad desde niño, otro de los factores determinantes y que condiciona a reproducir a su vez ciertos comportamientos, es la familia, ya que se trata de un referente clave en el desarrollo de cualquier menor.

A través de la Línea de Ayuda de IS4K continuamos observando que los límites entre amor y control generan dudas. La idea de que los celos (pudiendo ser materializados en control) son una muestra de amor está muy arraigada, de tal forma que muchos jóvenes han llegado a normalizar comportamientos abusivos que conllevan falta de libertad. Esto ha provocado que a veces ni siquiera la víctima sea capaz de ver con claridad aquello que le está ocurriendo y acabe justificando como señales de amor o pruebas de confianza, comportamientos como: recibir numerosas llamadas para saber qué se hace y con quién, obligar a mostrar las conversaciones que se mantienen con otras personas, pedir imágenes íntimas, exigir el uso de la geolocalización, regalar dispositivos manipulados con aplicaciones espía, eliminar amigos en redes sociales por celos, imponer que se compartan contraseñas personales o mostrar enfado por no tener siempre una respuesta online inmediata.

La manipulación emocional y el desequilibrio en las relaciones llevan en muchos casos a que los jóvenes asuman ciertas ideas ajenas como propias e incluso acaben formando parte de comunidades peligrosas, impulsados por el hecho de gustar a la otra persona.

¿Qué podemos hacer?

En aquellas situaciones en las que tu hijo está tan ciego de amor que acepta todo lo que la otra persona impone, estas recomendaciones pueden ser de gran ayuda para “abrirle los ojos”:

videollamada

  • Concienciar y promover el cuidado de la privacidad e intimidad. Debemos tratar de que interioricen y pongan en valor la importancia de la privacidad y mantener su intimidad a salvo.
  • Configurar correctamente las opciones de privacidad y seguridad de los dispositivos y aplicaciones. Se evitará perder el control de la información que guardan, haciendo un uso correcto de contraseñas de acceso y almacenando la menor cantidad posible de contenidos de riesgo. Es una salvaguarda para su privacidad y ayuda a construir un rastro digital positivo.
  • Desarrollar la autoestima y las habilidades sociales. Saber decir no y defender sus argumentos de forma adecuada les permitirá no ceder ante la presión social. Para ello, es positivo promover una autoestima saludable y aprender a valorarse a sí mismos, sin depender tanto de la opinión de los demás. También es importante potenciar aspectos como la autonomía y la empatía, así como trasmitir valores acerca de las relaciones positivas (igualdad, respeto, amor real y no el idealizado, dignidad, libertad, etc.).
  • No bajar la guardia al conocer a otras personas. El problema puede incrementarse cuando no se conoce físicamente a la persona que ha tomado el control de la relación. Además, debemos recordarles que en Internet es muy fácil hacerse pasar por otra persona, por lo que deben mantener la cautela.

    • Grooming: Precisamente este anonimato favorecido por las nuevas tecnologías facilita que los depredadores sexuales puedan llegar con más facilidad a los menores, ganarse su confianza y manipularlos emocionalmente con diferentes estrategias para conseguir su objetivo: encuentros sexuales, explotación sexual, producción de pornografía infantil, etc.
  • Valorar la edad y madurez necesaria. Debemos valorar si el menor es suficientemente responsable como para utilizar de forma autónoma su propio dispositivo móvil (con cámara), sin ponerse en riesgo ni caer en prácticas peligrosas.
  • Evitar a toda costa el sexting y no acceder jamás a chantajes. Los adolescentes suelen minimizar los riesgos a los que se enfrentan e ignorar las repercusiones futuras. Movidos por un exceso de confianza, piensan que no les pasará nada. Debemos hacer especial hincapié en las consecuencias que pueden originar el envío de imágenes de carácter sexual de ellos mismos. A su vez, deben tener muy claro que bajo ningún concepto, deben acceder a un chantaje que les lleve a hacer algo con lo que no estén a gusto.
  • Ciberbullying. La impulsividad de los menores hacen que actúen rápidamente y sin reflexionar sobre lo que van a hacer y sus posibles consecuencias. Por este motivo, conflictos como rupturas o decepciones sentimentales pueden desencadenar en una difusión precipitada de contenido con ánimo de venganza. Es habitual que recurran a la insistencia para conseguir información o material con el que poder acosar a la víctima.
  • Facilitar un ambiente de confianza. Es importante que los padres sean un referente al que acudir en caso de problemas. Deben saber que nos tienen ahí y que pueden acudir a nosotros sin ningún inconveniente. Ante problemas o situaciones inesperadas, recuerda mantener la calma y remarcar tu apoyo: ¡demuéstrale que estás ahí para ayudarle, no para culparle!
  • ¿Todavía tienes dudas? No hay problema: ¡llámanos! En aquellos casos más complejos donde el menor necesite ayuda profesional o ante cualquier duda o conflicto en las relaciones que mantienen vuestros hijos haciendo uso de las nuevas tecnologías, recuerda que tienes a tu disposición la Línea de Ayuda de IS4K, 900 116 117, en la que recibirás la ayuda gratuita y confidencial de profesionales especializados. ¿Conoces alguna relación basada en el control?, ¿qué opinas de este cambio social entre los adolescentes? ¡Déjanos un comentario y cuéntanoslo!

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

¡Este año no iba a ser menos! ¡Volvemos a celebrar en octubre el Mes Europeo de la Ciberseguridad! Ya estamos en la sexta edición y esta semana queremos darte a conocer un nuevo término, la “ciberhigiene”, que se está empezando a utilizar con más frecuencia en el ámbito educativo de la ciberseguridad.

Conocemos y tenemos claro que la higiene es un término que relaciona la limpieza y el aseo personal rutinario, para prevenir enfermedades que afectan a nuestra salud. Es un hábito que tenemos por rutina en nuestra vida y si lo trasladamos al mundo de la ciberseguridad, nos encontramos con una definición muy similar: los usuarios de Intenet debemos tomar ciertas medidas rutinarias de ciberlimpieza para mantenernos protegidos de las amenazas y riesgos que existen en el ciberespacio.

Hoy en día, nos mantenemos conectados las 24 horas y como consecuencia estamos expuestos todo el tiempo a los riesgos que existen en la red. Para evitar ser infectados, debemos adoptar unos hábitos de ciberhigiene, es decir, unas sencillas prácticas que nos ayudraán a evitar ser víctimas de los ciberdelincuentes si las cumplimos en nuestro día a día.

Buenos hábitos de ciberhigiene

  1. Mantener nuestros dispositivos, como el ordenador, la tablet o el móvil, protegidos con un antivirus y disponer de software actualizado para evitar que se ejecute automáticamente cualquier código malicioso, debido a una vulnerabilidad o un descuido a la hora de navegar por la red.
  2. Proteger nuestro correo electrónico de posibles ataques como phishing, SPAM o archivos adjuntos maliciosos. Por ello, siempre que facilitemos nuestro correo electrónico, debemos conocer el uso que se le va a dar al mismo y leer los términos y condiciones o la letra pequeña que aparece en el formulario de inscripción. Esto es porquemuchas veces la información del formulariose usa para formar parte de una base de datos con datos que se venden a terceros con fines desconocidos.
  3. Renovar cada cierto tiempo las contraseñas que dan acceso a nuestras cuentas. En ocasiones accedemos a servicios online desde dispositivos que no son de nuestra confianza y dejamos por descuido la sesión iniciada, facilitando el acceso a nuestra privacidad a cualquier persona que use el dispositivo.
  4. Revisar los dispositivos desde donde hemos iniciado sesión en servicios como redes sociales o el email puede ser útil para mantener bajo control nuestra privacidad. Podemos cerrar cualquier sesión que tengamos abierta con un solo clic.
  5. sesiones abiertas en Google

    Sesiones iniciadas de Facebook

    sesiones abiertas en Google

    Sesiones iniciadas de Google

     

  6. Eliminar o dar de baja los perfiles de servicios que ya no utilicemos. Evitaremos que la información que facilitamos en su día, por ejemplo datos personales, se siga utilizando en la actualidad, por ejemplo, para fines publicitarios o cesión a otras empresas.
  7. Realizar copias de seguridad de manera periódica de nuestros documentos, fotos y vídeos nos evitará llevarnos un disgusto si nuestros dispositivos sufren cualquier percance como un robo, una pérdida o un fallo de hardware. Incluso es recomendable también realizar copias de seguridad de nuestras copias de seguridad cuando disponemos de un volumen elevado de información que no nos gustaría perder bajo ningún concepto.
  8. Practicar egosurfing haciendo uso de un buscador para comprobar si algún dato personal nuestro está publicado en Internet. Si fuera necesario, podemos ejercer nuestro derecho al olvido para desvincular esa información de los motores de búsqueda.
  9. Borrar el historial del navegador en caso de tener la necesidad de utilizar un dispositivo de uso público para que no conozcan otros usuarios las páginas que hemos visitado durante nuestra navegación.
  10. Echar un vistazo a las aplicaciones instaladas en nuestros dispositivos y eliminar todas aquellas que no estemos utilizando o se traten de versiones no actualizadas u obsoletas. Conseguiremos liberar espacio en memoria, y lo que es más importante, evitar que nuestros datos estén expuestos por posibles riesgos de seguridad no corregidos en dichas aplicaciones.
  11. Revisar las redes wifi a las que nos hemos ido conectando con el paso del tiempo y eliminar todas aquellas que ya no utilicemos, especialmente las de sitios públicos. Evitaremos, por ejemplo, que cada vez que nuestro dispositivo detecte una red wifi con el mismo nombre, intente conectarse automáticamente ya quepodría de tratarse de una red wifi maliciosa.

Con estos sencillos hábitos de higiene digital reduciremos el riesgo de ser atacados y evitaremos perder el control de nuestro datos e información personal.

Y tú, ¿conocías este término? ¿Crees que estos hábitos son útiles en nuestra vida diaria? Comparte tu opinión dejando un comentario.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

Ya sabemos que existe gran variedad de videojuegos y los hay para todos los públicos: acción, estrategia, deportes, etc. Algunos adultos también disfrutan de las consolas en su tiempo libre, y por lo tanto conocen de primera mano en qué consisten los contenidos creados para ellas, qué temáticas tratan y cuáles son sus potenciales riesgos. Sin embargo, para otros, este sector es desconocido.

¿Los videojuegos son ‘cosas de niños’?

Nos guste o no esta opción de entretenimiento, es nuestra responsabilidad interesarnos por los contenidos que facilitamos a los menores. Normalmente, sobre todo con los más pequeños, somos los adultos los que compramos el juego, y si solo tenemos en cuenta los gustos del menor (que muchas veces derivan de la publicidad y las modas), podemos estar eligiendo un contenido que no es adecuado para su edad o madurez.

 Para muchos adultos, el sector de los videojuegos es desconocido

El objetivo de un sistema de clasificación es apoyar a las familias a la hora de adquirir y seleccionar videojuegos, contenidos y aplicaciones para los menores. El sistema PEGI se utiliza a nivel europeo para la mayoría de las plataformas de juego, tanto videoconsolas como consolas portátiles, y también en juegos para móviles de Google Play. No es el único sistema de clasificación de contenidos, sino que existen otros, como el que se utiliza en el mercado de aplicaciones AppStore por ejemplo, que funcionan de forma similar pero con sus propios criterios. Por ello, es útil conocer el sistema de clasificación que se aplica en las plataformas que utilicemos.

Familia jugando en base a PEGI

El sistema PEGI se compone de una serie de símbolos que informan de manera sencilla sobre los principales riesgos que un juego puede presentar. Estos símbolos se colocan en las carátulas de los videojuegos, así como en la información a la hora de descargar o comprar una aplicación en mercados como Google Play. Conocer su significado es sencillo, y nos ayudará a decidir de forma meditada si un contenido es apropiado para nuestros hijos.

¿Qué significan los símbolos PEGI?

El sistema de clasificación PEGI utiliza una recomendación por edades y una clasificación de contenidos de riesgo. Respecto a las edades que se enumeran, debemos saber que son orientativas, es decir, un juego en el que aparezca la etiqueta PEGI 7 no implica que todos los niños mayores de siete años estén preparados para ese juego, ya que cada niño o adolescente se desarrolla con un ritmo diferente. A su vez, hay que destacar que las etiquetas no valoran la dificultad del juego, sino la madurez que se considera necesaria para afrontar los contenidos. Vamos a conocer su significado:

 

El juego es apto para todas las edades. No necesariamente es un juego de interés solamente para niños muy pequeños, sino que sus contenidos son apropiados para cualquier edad.

 

 

Posee imágenes o sonidos que pueden asustar a los más pequeños, o contenido de violencia suave, que en cualquier caso no se trata de violencia detallada o realista.

 

 

Indica que el juego contiene escenas de violencia más gráfica pero no realista, o imágenes de insinuaciones sexuales. También se utiliza esta etiqueta, si el juego incluye un lenguaje levemente inapropiado o si se hace referencia a juegos de azar.

 

 

El juego puede contener escenas de violencia o actividad sexual que son similares a las de la vida real. También se aplica esta etiqueta si aparece lenguaje inapropiado o contenidos relacionados con los juegos de azar, el tabaco, el alcohol o las drogas ilegales.

 

 

Esta etiqueta indica que el juego posee escenas de violencia extrema, actividad sexual explícita o si se representa de forma idealizada el uso de drogas ilegales.

 

En cuanto a los contenidos, estas etiquetas indican qué tipo de contenidos de riesgo podemos encontrar en el juego: escenas violentas, de carácter sexual, lenguaje inapropiado o escenas de miedo.

Clasificación PEGI para contenidos de riesgo

Otras etiquetas de contenido pueden indicar que el juego fomenta o representa de manera idealizada los juegos de azar, el uso del tabaco, el alcohol o las drogas ilegales.

Clasificación PEGI para juegos de azar y drogas

Por último, las etiquetas del sistema PEGI pueden alertar de contenidos que representan estereotipos étnicos, religiosos, nacionalistas u otros que pueden fomentar el odio, y aquellos que ofrecen la posibilidad de realizar compras integradas dentro del juego o tienen funciones de conexión online.

Clasificación PEGI para discriminación, pagos y apuestas

Esta última etiqueta destaca la presencia de riesgos específicos que pueden darse al conectarse a Internet durante el juego, por ejemplo, el contacto con desconocidos a través de las conversaciones de chat. En ocasiones, este tipo de espacios de ocio facilitan un medio por el cual los menores pueden acosar a un compañero, o una persona puede intentar acercarse a los menores con fines sexuales, lo que se conoce como grooming. Por ello, si habitualmente limitamos o controlamos las conexiones a Internet de nuestros hijos para evitar estos riesgos, es lógico que tampoco se lo permitamos por otras vías, como pueden ser estos videojuegos.

Existe además el sello PEGI Online, que se concede a aquellas plataformas de juegos en Internet que cumplan con los requisitos establecidos en el Código de seguridad en línea de PEGI, que acredita que el sitio web está libre de contenidos ilegales y adopta medidas de protección para la privacidad de los menores. Estas plataformas se comprometen también a incorporar mecanismos de bloqueo y denuncia en sus páginas web.

Niño jugando con un videojuego

Elige sus videojuegos con responsabilidad

Esta forma de entretenimiento puede ser positiva siempre que recordemos que no todos los juegos son adecuados para los menores, y que no todos los menores tienen las mismas características de madurez. Puede que el juego que utiliza nuestro hijo mayor, no sea adecuado para su hermana pequeña o que a pesar de tener la misma edad, unos niños estén más preparados para afrontar ciertos contenidos que otros.

Mantener un uso proporcionado y controlado de esta actividad es la clave para evitar riesgos o un uso excesivo. Y como siempre os recordamos que el acompañamiento es imprescindible para que los menores aprendan poco a poco a afrontar los diversos contenidos que van a encontrarse.

Si tienes cualquier duda al respecto siempre puedes contactar con nuestra Línea de ayuda en ciberseguridad de INCIBE 900 116 117. Estamos para ayudarte. ¡Disfruta del ocio tecnológico en familia!

Cuéntanos, ¿conocías estos símbolos?, ¿alguno de sus significados te ha sorprendido? Déjanos tu opinión sobre este artículo.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

Ofrecer garantías de seguridad y privacidad a los potenciales clientes puede convertirse en un factor clave que te diferencie de la competencia, sigue nuestras recomendaciones.

Las navidades están cerca y cualquier empresario sabe que estas son unas fechas especialmente importantes para el devenir de la organización. Si has decidido ofertar tus productos en una tienda online te mostraremos mediante dos artículos cómo crear confianza en tus clientes y generar más beneficios. En este primer artículo te indicaremos los aspectos esenciales que suelen comprobar los clientes y las medidas de seguridad con las que debe contar el servidor y el gestor de contenidos.

Hay que tener en cuenta que un comercio con una página web que genere confianza en los usuarios, tendrá más posibilidades de realizar ventas que otra que no la proporcione. Es cada vez más frecuente que los usuarios comprueben que la tienda online en la que pretenden hacer sus compras cumpla con unos requisitos de seguridad y ofrezca unas garantías, sobre todo cuando hablamos de la privacidad de su información personal y bancaria. También será muy importante que la tienda se mantenga accesible el mayor tiempo posible, sin caídas del servicio. Garantizar estos principios puede marcar la diferencia con la competencia.

Principales aspectos que comprueba un potencial cliente

Desde el punto de vista de un potencial cliente, ¿cuáles son los principales elementos que harán que escojan una determinada tienda en detrimento de otra, sin tener en cuenta el valor final del producto o servicio que se pretende adquirir?

  • El aspecto de la web y de los perfiles en redes sociales. La página web deberá tener una apariencia cuidada, adaptable a dispositivos móviles y con una navegación fácil y ágil. Los perfiles en redes sociales deberán tener cierta actividad de publicaciones e interacción con los usuarios. Esto será indicativo de que la web está mantenida por alguien que se preocupa por ella y por el trato al cliente.
  • El “candado verde” en la barra de navegación. Que la página web disponga de cifrado de las comunicaciones por medio de «HTTPS» a través de un certificado de seguridad que la identifique siempre es un valor añadido y asociado a la seguridad.
  • Que disponga de varios métodos de pago. Incluir pasarelas de pago, como PayPal, aportará valor, ya que se trata de una entidad reconocida y de confianza.
  • Información de contacto. Datos como correo electrónico, teléfono o dirección postal mejoran la confianza del cliente, además son de obligado cumplimiento según la LSSI-CE.
  • Privacidad y aspectos legales. La página debe contar con una política de cookies, política de privacidad y aviso legal redactados de manera clara y accesible.

Todos estos puntos son los que el usuario tiene en cuenta para llevar a cabo sus compras, pero además es necesario tener en cuenta otros elementos relativos al comercio online que mejorarán la imagen de cara al cliente, aumentarán la seguridad de la tienda, la tolerancia a errores y los ataques de ciberdelincuentes.

La tienda online y su servidor

La seguridad de estos dos elementos es primordial ya que son las herramientas con las que el cliente interactúa y realiza el proceso de compra. Ambos elementos deben contar con una serie de medidas de seguridad que garanticen las transacciones, protejan los datos de los clientes y reduzcan las consecuencias de una mala configuración o de un ciberataque. Para ello se han de tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Protección del servidor. En función de si se tiene un alojamiento subcontratado o si se cuenta con un servidor propio, las medidas de seguridad diferirán. En el caso de contar con un servidor propio, éste deberá tener elementos de seguridad perimetrales, como un firewall o un UTM, y estar ubicado en una zona segura conocida como DMZ. En caso de contratar un hosting externo, será recomendable subscribir un acuerdo de nivel de servicios o SLA (Service Level Agreement), que determine las condiciones, garantías y medidas de seguridad del servicio.
  • Copias de seguridad. Las copias de seguridad garantizarán la recuperación del comercio tal y como se encontraba en el momento de hacer dicha copia. Pueden darse múltiples situaciones en las sean útiles, como borrados o modificaciones accidentales, ataques por malware o que la web sea utilizada para alojar un phishing, como le sucedió el protagonista de esta historia real. Mantener copias de la tienda es de suma importancia ya que permiten una recuperación de la actividad en un periodo de tiempo reducido. También será muy importante saber cómo llevar a cabo el proceso de restauración, en caso de que fuera necesario.
  • Gestor de contenidos o CMS. Este es el elemento con el que se gestionan los contenidos con los que interactuarán los clientes. Por este motivo, mantener su seguridad y disponibilidad será un factor crucial para la organización. El primer paso será que esté siempre actualizado a la última versión disponible. Para ello, podéis suscribiros a nuestro boletín de avisos de seguridad, donde os informaremos acerca de fallos de seguridad, fraudes o actualizaciones de los principales CMS. Además, las plantillas que se utilizan en los diferentes CMS, así como los plugins, también deberán estar actualizados. Si se diera el caso de que alguno de estos elementos no contara con este tipo de soporte, sería recomendable utilizar otra plantilla o plugin que si tuviera. La contraseña de acceso para cualquier usuario que realice tareas de gestión debe ser robusta (al menos 8 caracteres combinando mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales). También habrá que controlar los permisos de los administradores, que deberán ser los mínimos con los que poder desempeñar su trabajo.
  • Sellos de confianza. A la hora de realizar una compra segura, este tipo de elementos identifican a las tiendas online que cuenta con unas buenas prácticas establecidas y reconocidas. Estos distintivos generarán confianza en un potencial cliente, por lo que siempre serán una buena opción para cualquier comercio online. Los sellos de confianza suelen contar dentro de su página web con una sección en la que se muestra un listado de todas las entidades adheridas. Además de evitar fraudes, los usuarios puedan comprobar si realmente cumple los requisitos del sello.

En el próximo artículo te indicaremos los aspectos a tener en cuenta a la hora de proteger la información personal y bancaria de tus clientes. No dejes pasar la oportunidad de comprobar si cumples con los requisitos para tener un comercio online ciberseguro y mejorar las ventas en esta campaña.

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Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE


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