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¿Te asustan las consecuencias que tendrían para tu negocio una infección por malware o una brecha de datos? ¿Cómo saldrías adelante si entran y arrasan tus sistemas y tu información? El daño puede ser enorme e incluso catastrófico para tu empresa, en el peor de los casos. Pero, ¿quién quiere verse en esa tesitura?

¿Te asustan las consecuencias que tendrían para tu negocio una infección por malware o una brecha de datos? ¿Cómo saldrías adelante si entran y arrasan tus sistemas y tu información? El daño puede ser enorme e incluso catastrófico para tu empresa, en el peor de los casos. Pero, ¿quién quiere verse en esa tesitura?

Para protegernos ante posibles intrusiones e infecciones de todo tipo no existe un remedio mágico ni una solución única. Sí podemos aplicar mucho sentido común en estas cinco áreas principales:

  • el control de accesos lógicos o, lo que es lo mismo, las cuentas y permisos
  • el perímetro, es decir, los equipos y dispositivos de red
  • la configuración segura de todos los dispositivos, ordenadores, tabletas, etc.
  • la protección contra el malware
  • la actualización del software

Lo primero y principal es controlar el acceso y esto se hace asignando permisos a las cuentas de usuario. Estos permisos van a permitir, valga la redundancia, que cada uno acceda exclusivamente —sólo y nada más que— a lo que necesita. Sólo personal debidamente autorizado debe tener la capacidad de  gestionar las cuentas de usuario, y  en particular las cuentas de administradores de sistemas y otras con privilegios especiales. De esta forma podremos asegurarnos de asignar los mínimos privilegios que cada usuario necesite para acceder a aplicaciones, ordenadores o redes. También nos aseguraremos de que las cuentas de administrador están en buenas manos. Si estas resultaran comprometidas… el desastre está servido, podrán acceder a todo, el correo, el servidor de ficheros, la web,…y hacer de las suyas a sus anchas.

No menos importante es fortalecer el perímetro, nuestras murallas. En este caso sí hay que construir un muro. Para ello necesitamos configurar los dispositivos de red: routers, cortafuegos y pasarelas a internet. Estos equipos restringen el tráfico que puede entrar o salir. Bien configurados nos protegen de los ataques que cualquiera con algo de paciencia y un poco de pericia podría realizar, pues existen herramientas y manuales al alcance de todos para hacerlo. Cuidaremos que el  panel de configuración de estos dispositivos no sea accesible desde internet y la contraseña del administrador será fuerte o tendrá dos factores de autenticación. También tendremos cuidado al definir las reglas con las que controlan el tráfico para permitir los servicios necesarios, y denegar los innecesarios y aquellos que se sabe que son vulnerables. Sólo el personal autorizado podrá modificar estas reglas.

Configurando correctamente los equipos de los usuarios tendremos también un plus de seguridad. Las configuraciones de fábrica no pueden considerarse seguras. Por ejemplo, pueden tener activadas cuentas de invitado o contraseñas por defecto, o tener instalado software innecesario. También es recomendable activar y configurar el cortafuegos personal de los equipos y dispositivos de trabajo.

Todos los equipos expuestos a internet tienen que tener una protección antimalware pues es más que posible que resulten infectados por malware. Esta es una protección básica que debe activarse para protegernos ante descargas de ficheros o visitas a páginas web infectadas.

Por último, pero no menos importante, es que debemos ser conscientes de que todos los dispositivos y el software tienen agujeros de seguridad. Los fabricantes y desarrolladores sacan actualizaciones y parches para solucionarlos, así evitan que los delincuentes puedan aprovecharse de ellos. Por ello es importante tener siempre actualizados todos los sistemas y no correr el riesgo de utilizar sistemas con software obsoleto o desactualizado.

Sigue los 11 consejos de la infografía para elevar la seguridad de tu empresa y no olvides el consejo número 12: difunde estos consejos entre tus empleados pues el conocimiento nos hará más seguros. Así nuestro principal chascarrillo podrá seguir siendo qué ha firmado hoy el presidente americano.

11+1 consejos para elevar la ciberseguridad de tu empresa

Etiquetas:
Area de informática, Buenas prácticas, Empresa, Infografía, Protección, Proteccion clientes

Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE

Andábame yo en cierta ocasión por la ciudad de Salamanca por motivos de negocios, sepa Vuestra Merced, caminando despacio y un poco atolondrado. Iba yo atendendo a las epístolas corporativas de mi móvil, cuando choqué y atropellé un animal de piedra, que tiene forma de toro. Dime tal calabazada contra el toro, que durame aún el dolor de la cornada. Y más aún la de los cuartos que me dejé comprando otro aparato y re-faciendo todos los menesteres y negocios que había en él por mi tozudez de no tomar precaución de facer copia de seguridad de ello.

Andábame yo en cierta ocasión por la ciudad de Salamanca por motivos de negocios, sepa Vuestra Merced, caminando despacio y un poco atolondrado. Iba yo atendendo a las epístolas corporativas de mi móvil, cuando choqué y atropellé un animal de piedra, que tiene forma de toro. Dime tal calabazada contra el toro, que durame aún el dolor de la cornada. Y más aún la de los cuartos que me dejé comprando otro aparato y re-faciendo todos los menesteres y negocios que había en él por mi tozudez de no tomar precaución de facer copia de seguridad de ello.

Este episodio hízome recordar las fortunas y adversidades, acaecidas en estos mismos lares, en la vida del pícaro Lázaro de Tormes. De los golpes y cornadas que llevó para aprender todo sobre el arte de la vida, y como la herramienta de la picaresca le salvo del hambre y aun de la sed del vino en muchas ocasiones. Y de la mejora e puesta en práctica de una práctica que convirtió en arte para no pasar fambre ni frío y conseguir lo que quería con ardides y engaños varios. Aunque juesto es decir que en ocasiones saliese mal y recibiera palos, cornadas y calabazadas. Arte que evolucionó con los tiempos, entre las gentes pícaras de pocos reales, en los llamados timos como el de «el nazareno», «la estampita» o «el tocomocho» hasta llegar a nuestros días donde se hizo llamar «ingeniería social». Así comienza su relato, fortunas e adversidades por la que se fizo famoso este pobre haragán.

Cuenta una vez lo que acaeció cuando el amo ciego al que servía descubrió el agujero sutil hecho en el suelo del jarro de vino y tapado con muy delgada tortilla de cera con el fin de catar el caldo que portaba, dejó caer sobre su boca el jarro del vino. Fue tal el golpecillo que le desatinó que le dejó largamente sin sentido y quebrosen algunos dientes. Entre risas espetó « ¿Qué te parece, Lázaro? La ingeniería social da sus frutos». Y es que el ciego tenía más escuela, y había pasado más hambre, que él mismo en cuatro vidas que viviera, y que era difícil de engañar porque en verdad estaba formado y concienciado en todas estas artes. No perdía ocasión para espetar «Yo oro ni plata no te lo puedo dar, más avisos y buenas prácticas para vivir mucho te mostraré».

Y entre los avisos y buenas prácticas que recibió del ciego y otros amos que sirviese en sus años de picardías, y que entraron en su mollera a base de sangre, golpes y chanzas:

  • comprobar que el que nos demanda información o tarea, sea amo propio y no ajeno; y cuidado con los otros pícaros que facen pasarse por amos;
  • desconfiar de las tareas que prometan ser lucrativas y conseguir comida, vino y ducados sin sudar sangre ni recibir palos;
  • estar atento y desconfiar del chusco de pan, del queso y del vino fácil pues, a veces no vienen solas sino acompañadas de brebajes que quitan el sentido para robarte los cuartos del amo;
  • estar atentos y desconfiar de los aduladores, cagaprisas y supuestos amos que usan la amenaza y las prisas para que realicémosles las tareas;
  • tener preparadas precauciones de seguridad como son antivirus, antiphising, antispyware y antimalware varios para estar preparados y evitar los riesgos que puedan acaecer;
  • escribir lo aprendido en políticas de seguridad para no olvidar lo aprendido y así no repetir los errores ni los golpes recibidos;
  • poner en práctica eso que llaman sentido común y utilizar la mollera para sospechar de lo que si el que tanto pregunta no será porque buscara beneficio de lo preguntado.

Y estas son las enseñanzas que nos fizo el saber la historia del Lazarillo de Tormes. Que como todo pícaro y vividor de su época, tuvo que crecer muy rápido y volverse muy creativo para poder sobrevivir en esos mundos de Dios, aún a costa de la ingenuidad de las gentes y de la suya propia.

Y si algo hemos aprendido de todo esto, es que hay que estar informado y preparado, conociendo los ardides, tretas y fechorías de que los pícaros hacen uso para engañarnos a nos y a las gentes de bien de nuestras empresas.

¡Protege tu empresa!

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Amenazas, Concienciación, Empresa

Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE

Entre los mayores miedos que tenemos al realizar una comprar online, es ser víctimas de un fraude, es decir, que la tienda en la que compramos nos la juegue. Ellos se quedarán con nuestro dinero e información personal, y nosotros con la impotencia de no poder reclamar o de no ser atendidos.

Una de las prácticas más instauradas en la sociedad actual, es realizar compras por Internet, pero en muchas ocasiones seguimos teniendo la mosca detrás de la oreja, ya que nos surgen una serie de dudas, tales como:

  1. ¿Cuánto tardará?
  2. ¿El producto llegará en buenas condiciones?
  3. Y la más importante… ¿y si hay algún problema? ¿Cómo reclamar o denunciar?

Actualmente hemos oído “de todo” respecto a compras por Internet, unos no han tenido ningún problema, a otros séí les ha ocurrido algo, les han atendido perfectamente, y por último tenemos a los que directamente les han estafado el dinero. Éste último caso se da debido a que los ciberdelincuentes saben que hay personas que caen es este tipo de estafas y tratan de sacar el máximo provecho.

En Internet tenemos varios tipos de tiendas online, entre ellas:

Tiendas físicas con presencia online. Son tiendas “de toda la vida” que ahora entran en el comercio online para seguir creciendo. Ejemplos de empresas de este tipo son El Corte Inglés o Zara, que se han introducido en el mercado online, otras como PCBox, Alternate, AppComputer, son otros ejemplos de cadenas de tiendas que pasaron al comercio online. También hay muchos pequeños negocios con un historial de muchos años, que han dado el salto al comercio electrónico.

Tiendas online. Son tiendas que directamente han comenzado su actividad en la red, como por ejemplo Amazon, Pixmania, reddcon, etc. que se pueden destacar entre los “gigantes” de Internet, sin olvidar a muchas otras empresas más pequeñas de personas que han creado su negocio.

En este momento, tenemos que saber que la mayor parte de las reclamaciones recibidas sobre compras online por no conformidades, están relacionadas con tiendas online del segundo tipo, que son del mismo tipo que las que se crean directamente para engañar o estafar a los usuarios. Para evitar problemas en nuestras compras online debemos de tener presente que:

NO DEBEMOS COMPRAR EN TIENDAS QUE:

No están los datos de la empresa real, dirección, población, CIF/NIF etc. Si tienes que reclamar a alguien, debes saber a quién hay que hacerle la reclamación. Las páginas que solo disponen de un correo electrónico para contactar no aportan la garantía suficiente.

Muestren precios extremadamente bajos, alejados de los precios reales o todo cuesta lo mismo. Las famosas páginas con falsas ofertas de RayBan a 19.99€, es algo fuera de lo normal.

Captura de artículos a un precio extremadamente bajo

Cualquier modelo al mismo precio. Algunas tiendas de zapatillas donde aparece como precio inicial uno “hinchado artificialmente” y luego venderlas con un descuento muy alto. Por ejemplo estas zapatillas aparecen en varias tiendas con un precio sobre 50-55€, en una tienda creada para engañar a los usuarios se venden a 58,52 y eso que tienen un descuento del 74%.

Oferta que parte de un precio desorbitado y luego aparece un descuento enorme.

Nos piden los datos personales y financieros para realizar el pago, en páginas sin certificado digital. Si cuando vas a introducir tus datos personales o de la tarjeta de crédito desde una página en la que verificas que no tiene certificado digital, de forma que no garantizan la seguridad de la comunicación, ni a quién se le está enviando esa información de pago, no compres en esa tienda.

Tienda online sin certificado para datos personales

Página de compra donde al introducir los datos personales aparece un certificado

Los “textos legales”, o faltan o están mal redactados, de hecho muchos son muy malas  traducciones. En algunos casos hay páginas falsas que “toman prestados” de otras páginas, es decir, que copian los textos de secciones como: Sobre nosotros,  Términos y condiciones, Política de privacidad etc. de forma que la mayor parte de ellos no corresponden a la tienda en la que están “pegados”. Si un comercio online tiene textos que no son correctos o incoherentes con el negocio, no debemos comprar en estas tiendas.

Ejemplo de un texto de privacidad ausente.

Ofrecen varias formas de pago y realmente sólo aceptan tarjeta de crédito.  Existen tiendas que en la portada ofrecen varios medios de pago, entre ellos PayPal que ofrece mucha seguridad, pero cuando vamos a pagar, solamente podemos hacerlo con la tarjeta de crédito.

Lista de medios de pago de una página que luego solo permite pagar con tarjeta.

No hay comentarios en ningún foro ni referencias en ningún otro lugar en la Red. Aunque no es determinante, es necesario consultar Internet y preguntar por la tienda. En caso de que existan quejas, lo debemos tener en cuenta a la hora de hacer una transacción con ese comercio.

Conclusión

En caso de que una tienda donde estemos dispuestos a comprar tenga alguna de las características descritas anteriormente es mejor buscar un negocio online alternativo que nos de las suficientes garantías.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

Lo último que nos podemos imaginar como madres y padres es que nuestros hijos e hijas puedan ser capaces de acosar a un compañero. Pero la realidad es que los estudios sobre ciberbullying lo dejan claro: cualquier menor puede ser el que tire la primera piedra… o, en términos de ciberacoso, mande el primer mensaje o pulse el primer “Me gusta”.

En nuestra sociedad la mayoría de los adultos ven a niños, niñas y adolescentes, de forma extrema: o bien «son crueles por naturaleza» o «sólo son niños, no pueden hacer daño a nadie». Son estereotipos que tradicionalmente hemos utilizado para encasillar a los menores, y no se corresponden con la realidad.

Lo cierto es que los niños son simplemente niños (y un adolescente no es un niño, dicho sea de paso). No tiene sentido etiquetar con afirmaciones cerradas a un menor, por el mero hecho de serlo. Siendo realistas, niños y niñas no son crueles, pero sí pueden actuar con crueldad en determinados momentos y hacer daño a otra persona. Obviamente, nuestra labor es mostrarles qué actitudes o valores son positivos para la convivencia y cuáles no, pero el proceso de aprendizaje puede conllevar errores. Y esos errores, cuando hablamos de ciberacoso, implican el sufrimiento de otro menor.

 

Enséñale a no ser una víctima… ni un acosador

La sensibilización en temas de ciberacoso habitualmente persigue trabajar ambas problemáticas, porque los papeles de víctima y acosador no cumplen perfiles concretos, y cualquier menor puede actuar de uno u otro lado indistintamente. De hecho, algunas víctimas de ciberacoso acaban por convertirse en acosadores, y viceversa.

No obstante, a nivel familiar es natural tender hacia la protección de nuestros propios hijos e hijas, y generalmente centramos nuestras preocupaciones en que no permitan que les hagan daño, y enfocamos nuestros consejos a que no se dejen intimidar. A la hora de controlar el uso que hacen de Internet, nos olvidamos de que no sólo hemos de fijarnos en las posibles señales de alerta que indiquen que está siendo víctima de un acoso, sino que también hemos de asegurarnos de que no esté ofendiendo a nadie al utilizar sus redes sociales o la mensajería instantánea, ni tampoco que “mire” hacia otro lado o “ría las bromas” cuando sean otros los que acosen a un compañero. Esta actitud de “espectadores” es la que permite que el acoso perdure en el tiempo.

Adolescentes con móviles

Es importante estar atentos a cambios repentinos en nuestros hijos e hijas, como variaciones en las amistades, brotes de agresividad, reacciones exageradas ante un comentario o un uso visiblemente excesivo de Internet. Por encima de todo esto, deberíamos reaccionar ante intereses por contenidos relacionados con ideologías extremistas o violentas, así como si les escuchamos comentarios racistas, sexistas u ofensivos hacia otras personas. Este tipo de actitudes no deben pasarse por alto, pues pueden condicionar sus conductas a la hora de convivir con sus compañeros y compañeras, y en el futuro en su vida en sociedad.

Y como hemos comentado en otras ocasiones, el ejemplo que ofrecemos a los menores es una valiosa herramienta educativa, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Cuidar nuestro propio uso de las nuevas tecnologías, evitando actitudes negativas como utilizar las redes sociales de manera dañina (publicando comentarios o imágenes que puedan ofender a otra persona, por ejemplo) o siendo excesivamente críticos cuando vemos la televisión o a través de Internet (como muchas veces observamos cuando un personaje famoso comete un error gramatical en redes como Twitter o YouTube). Puede que no nos demos cuenta incluso de nuestros propios comentarios, como “ese compañero tuyo es un poco rarito” o “juega con los niños que son como tú, con los otros no te juntes”, que transmiten mensajes poco tolerantes con la diversidad social.

 

Cuando el acosador no es “el otro”

Puede llegar el día en el que nos avisen desde el centro educativo y nos comenten que tienen sospechas (o evidencias) de que nuestro hijo o hija está acosando a través de Internet a un compañero. Es evidente que ningún padre o madre quiere escuchar algo así, y que nuestra primera reacción puede tener bastante similitud con el título de este artículo. Pero como hemos dicho, cualquier menor puede caer en este tipo de conductas.

Podemos solicitar más detalles de lo ocurrido o argumentos para conocer con certeza la situación, pero en ningún caso es conveniente negar rotundamente los hechos, o defender la inocencia de nuestros hijos a pesar de las evidencias. Esta actitud sólo transmitirá al menor la sensación de que no importa la gravedad de sus acciones, que su familia siempre le dará la razón. Sin embargo, no es necesario darle la razón para mostrar cariño, comprensión y protección, que es lo que en estas situaciones necesita.

En momentos así, debemos recordar que nunca es demasiado tarde para modificar una conducta negativa, y que si actuamos de forma adecuada podemos evitar que el problema se complique aún más, dañando a todas las partes del conflicto. No hay que olvidar que los menores acosadores también necesitan ayuda y apoyo para resolver el problema.

Ejemplo de ciberacoso: difusión de rumores

 

Reaccionar y actuar

Si comprobamos que nuestro hijo o hija está acosando a un compañero, necesitamos mantener la calma y una actitud positiva hacia la búsqueda de soluciones. Es importante que el menor sepa que estamos de su lado: vamos a ayudarle en esta situación. La confianza y la comunicación en este momento son la clave para averiguar sus motivaciones y poner en marcha un plan de actuación.

Pedir perdón es un primer paso imprescindible, aunque sea difícil, más si las consecuencias del ciberacoso han sido graves. Pero será el punto de partida del cambio: es un hábito positivo para el acosador, con un efecto beneficioso para la víctima.

Aceptar que nos hemos equivocado implica aceptar también las consecuencias de nuestros actos. Si las familias confían en las orientaciones del centro educativo y en las medidas socioeducativas que decidan aplicar, ayudarán a solucionar el conflicto y transmitirán a todos los menores implicados coherencia y seguridad. Todos los adultos (padres, madres y profesores) debemos actuar de forma coordinada y no buscar culpables, sino soluciones.

Es el momento de modificar conductas y desarrollar habilidades sociales para evitar que el ciberacoso continúe o vuelva a repetirse. Fomentar una autoestima saludable, asertividad y empatía a la hora de convivir en sociedad, así como aprender a gestionar la ira de forma constructiva, aportará una base sólida de valores en nuestro hijo o hija. Debemos valorar la necesidad de ayuda de un profesional, ya sea en el propio centro educativo o en nuestro centro de salud.

Podemos aprovechar para asentar nuevos hábitos en la vida de nuestros hijos, que incluyan conocer a personas y estilos de vida diferentes (como viajes o actividades de ocio en otros entornos), alternativas para su tiempo libre que fomenten las habilidades sociales (como Asociaciones Juveniles o voluntariado) y aprender a utilizar Internet con un fin positivo y saludable. Podemos supervisar y acompañarle en el uso de Internet y sus redes sociales por ejemplo, o acudir juntos a talleres sobre tecnología para promover su sensibilización.

 

En conclusión, madres y padres debemos actuar como mediadores en una situación conflictiva entre menores, sin obstaculizar la resolución ni empeorar los daños. Los niños son niños, y están aprendiendo a vivir en sociedad. Y en cualquier aprendizaje, los errores pueden ser una oportunidad valiosa para mejorar.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

Desde hace tiempo los juguetes electrónicos se han hecho un hueco en nuestras casas y en las peticiones de cumpleaños y Navidades de nuestros hijos. Está claro que tienen unas posibilidades impensables en otros juguetes más convencionales, pero cuando incluyen la opción de conectarse a Internet o a un dispositivo móvil, debemos estar al tanto de sus implicaciones para la seguridad de nuestros hijos… y la nuestra.

Las pasadas navidades ya os comentamos algunos posibles riesgos de los juguetes conectados, como el acceso a contenidos inapropiados, el contacto con desconocidos y la recopilación de información del menor y su familia. Ahora echemos un ojo a los catálogos de juguetes que están circulando… ¿hay algo que nos pueda preocupar?

 

Tablets y teléfonos móviles

Siguen siendo uno de los regalos estrella ¡y eso que no son juguetes! Abren un mundo de posibilidades educativas y lúdicas, pero al mismo tiempo suponen un gran reto a nivel de acceso a contenidos, contacto con otras personas, difusión de información e imágenes privadas, etc.

  1. Si piden uno de estos dispositivos, quizás debamos preguntarnos primero por su utilidad/necesidad y el grado de madurez del menor, más allá de si tiene edad para tener móvil o si todos sus amigos tienen tablet menos él.
  2. Si finalmente llega el regalo, tengamos claro como configurarlo para minimizar los riesgos, conozcamos las peculiaridades de los sistemas Android y de los iPhone y iPad.
  3. Es recomendable llegar a un acuerdo familiar de carácter educativo sobre el buen uso de la tablet o el buen uso del móvil.

 

Pacto familiar para el buen uso de un móvil Pacto familiar para el buen uso de una tablet
   

 

Juguetes con cámaras

Se trata de juguetes que pretenden imitar las nuevas tendencias entre los adultos, trasladándolas al público infantil y juvenil. A pesar de ser tan diferentes entre sí (por ejemplo cámaras de acción, smartwatches o relojes inteligentes, drones, cámaras y palos selfie…) tienen dos características en común, que utilizadas de forma inconsciente pueden traerles serios problemas: la disponibilidad de cámara (y micrófono), y la conexión a Internet (directamente o a través de un teléfono o tablet).

Smartwatch o reloj inteligente

Para evitar problemas, conviene que en casa hablemos sobre ello y estemos de acuerdo en seguir unas pautas sencillas:

  1. Respetar a los demás, no sacar fotos a nadie que no quiera, borrar las fotos si se lo pide alguien que sale en ellas, cuidar la privacidad de los demás y no sólo de sus amigos, sino de cualquier persona, también de sus padres, hermanos, abuelos… Las fotos o vídeos de la intimidad familiar pueden traernos consecuencias al resto de miembros de la familia.

  2. Cuidar su propia imagen (no sacándose fotos que no les gustaría que viera cualquier persona, por ejemplo los padres, abuelos, profesores, vecinos), evitar dar información privada como contraseñas (si se graban desbloqueando el móvil, entrando en cuentas de redes sociales), detalles íntimos (fotos desnudos o en ropa interior, confidencias y secretos), localización (la puerta de casa, las vistas desde las ventanas), etc.

  3. Controlar la conexión con otros dispositivos (teléfono, tablet, ordenador), para que únicamente se haga con dispositivos propios, no sobre los de amigos u otras personas a fin de evitar que esas imágenes y vídeos queden en su control. Seguir las mismas pautas de precaución a la hora de compartir las imágenes, sólo las que sean apropiadas y con las personas que se desea, pues se pierde el control de todo lo que se comparte.

Dron con cámara

 

Juguetes con aplicación para móvil o tablet

Empieza a ser habitual encontrarse juguetes (por ejemplo robots programables, peluches conectados, vídeos y animaciones stop motion…) y otros productos dirigidos a menores que ofrecen aplicaciones móviles (apps) gratuitas para extender las funcionalidades del producto, reforzar la imagen de marca y fidelizar la clientela. Sin embargo, estas posibilidades llevan consigo nuevos riesgos por lo que debemos prestar atención a su configuración:

Ejemplo de permisos solicitados por una aplicación móvil complementaria a un juguete

  1. Revisar los permisos de las aplicaciones: evitar instalar nada que pueda ser arriesgado, por ejemplo si solicita permisos excesivos para su propósito o no explica los motivos por los que los necesita. En caso de disponer de un sistema operativo que permita anular permisos individuales (por ejemplo Android versión 6), se pueden limitar aquellos que consideremos excesivos.

  2. Controlar la información pública o de perfil: en algunos casos las apps pueden pedir crear una cuenta de usuario para utilizar sus funciones. Conviene informarse de qué información solicitan y si se va a hacer pública.

  3. Cuidado con las opciones de comunicación: algunas apps pueden incluir el contacto con otros jugadores, con el mismo juguete o con cualquier teléfono móvil o tablet, de modo que los menores deben evitar el contacto con desconocidos, tratar a sus amigos con respeto y cuidar los mensajes e imágenes que comparten.

 

En conclusión, si combinamos juguetes, cámaras e Internet, tenemos muchísimas más posibilidades de juego, aunque también riesgos… Más vale que sigamos las mismas pautas de precaución que con los propios móviles, tablets y redes sociales.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI

Guía destinada a informar a los empresarios sobre cómo gestionar la fuga de información.

Dentro de la empresa existen bienes intangibles como la cartera de clientes, las tarifas, el conocimiento comercial, la propiedad intelectual o la reputación. Elementos que forman parte de la información de nuestra empresa y que constituyen uno de los activos más importantes de la organización.

La información se ha convertido en uno de los activos más importantes que posee una empresa. Esta información es utilizada como arma de desprestigio, herramienta de presión o elemento de valor que se comercializa y vende a escala global en todo tipo de ámbitos y sectores.

El objetivo de esta guía es ayudar al empresario a conocer los pasos a dar en caso de haber sufrido un incidente de fuga de información y prevenirlo. La guía se estructura en los siguientes apartados:

  • La fuga de información: conceptos, origen y motivos.
  • Las consecuencias de una fuga de información. Estimación del impacto.
  • Gestión de un incidente de fuga de información. Fases de tratamiento de un incidente de este tipo.
  • Medidas para prevenir una fuga de información

 

Documentos asociados:
Cómo gestionar una fuga de información. Una guía de aproximación al empresario

Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE


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