Con esta guía podrás conocer qué es el ransomware, cómo protegerte y qué hacer si tu empresa se ve afectada.
El ransomware es una actividad maliciosa, que se está extendiendo con gran rapidez y que está causando un gran impacto tanto en empresas como en ciudadanos, que extorsiona a sus víctimas secuestrando la información almacenada en cualquier medio de almacenamiento como equipos informáticos o dispositivos móviles, y pidiendo un rescate económico a cambio de su devolución.
La guía explica en profundidad en que consiste esta extorsión, cómo funciona y los mecanismos utilizados para infectar a las víctimas.
Asimismo, se dan las pautas de prevención para evitar este tipo de extorsiones y las herramientas disponibles para mitigar el problema en caso de infección para que las actividades o continuidad del negocio no se vean afectadas.
Documentos asociados:
Ransomware: una guía de aproximación para el empresario
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE
En varias ocasiones, vosotros, los usuarios nos habéis preguntado a través de nuestro buzón de consultas, cuáles deben ser las medidas de seguridad que deben tener aplicadas los diferentes dispositivos para hacer frente a los riesgos a los que se enfrentan cuando hacen uso de Internet. Desde la OSI os ofrecemos cinco consejos plasmados en una infografía, que puestos en marcha en vuestro día a día, os evitarán muchos incidentes, o por lo menos, minimizará mucho su impacto y que son aplicables tanto para teléfonos móviles, tabletas y ordenadores.

Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
Ya llegó el nuevo curso y con él la vorágine organizativa, los horarios, las guardias, la adaptación de los nuevos alumnos, las reuniones con las familias… un pequeño esfuerzo inicial para que todo el curso vaya sobre ruedas. En este proceso seguramente ya hemos contemplado el tema de las fotos de los alumnos que tanto preocupa a algunas familias.
Y es que hoy en día es normal que en algún momento del curso saquemos fotos a nuestros alumnos, ya sea dentro de la clase o en otras actividades, y las compartamos en la web del centro o en sus redes sociales. Sin embargo no a todo el mundo le gusta aparecer, lo que debemos respetar.
Por lo tanto es necesario gestionar adecuadamente tanto la toma de imágenes al alumnado, como su utilización posterior, protegiendo ante todo el derecho al honor del menor, la intimidad personal y familiar y su propia imagen. Para ello nos pueden ayudar las recomendaciones de la Agencia Española de Protección de Datos recogidas en su Plan Sectorial de Oficio a la Enseñanza Reglada No Universitaria.
La autorización de los padres
Lo primero es informar a madres y padres de la posibilidad de que se tomen fotografías de sus hijos, así como lo que se pretende hacer con ellas (subirlas a la web del centro, utilizarlas en documentos que se pueden hacer públicos, compartirlas en redes sociales, etc.). Se debe informar de sus derechos según la ley de Protección de Datos (acceso, rectificación, cancelación y oposición, derechos ARCO), el contacto o la manera de ejercerlos y sobre todo confirmar sin lugar a dudas de que consienten o no estas acciones.

Lo más recomendable es que todo esto lo hagamos por escrito, de cara a que podamos guardar un justificante firmado por los padres con su consentimiento. Así pues, lo podemos incluir en los formularios de matrícula (donde probablemente ya tengamos algo parecido para el resto de datos personales), o bien preparar un documento específico (como por ejemplo este modelo de un centro educativo asturiano o los modelos propuestos por la Consejería de Educación de Canarias).
En el caso de los menores que ya hayan cumplido los 14 años, tienen la posibilidad de dar o negar su consentimiento por sí mismos (art. 13 de la Ley Orgánica de Protección de Datos). En este caso igualmente deberemos recoger la autorización por escrito, aunque lo ideal es que adaptemos el lenguaje con el que lo explicamos de modo que sea fácilmente comprensible.
Gestionando las fotos
Sin embargo, sólo con la documentación no hacemos nada si luego no tenemos un mínimo cuidado en el día a día. Es importante que todo el equipo educativo tenga claras las pautas a seguir cuando hablamos de hacer fotos a los alumnos. En este sentido, debemos estar atentos para evitar que se tomen imágenes, vídeos o grabaciones de voz de quienes no tenemos su permiso.
En un segundo paso, no está de más echar un ojo a las imágenes que vayamos a publicar o compartir antes de hacerlo, para evitar que aparezcan accidentalmente alguno de estos alumnos.
La manera de gestionarlo dependerá de la decisión que tomemos en nuestro centro. Hay algunos donde se limitan las fotos a unos pocos segundos mientras se pide que se aparten del encuadre los alumnos a quienes no se puede fotografiar, hay otros donde se toman las fotos y luego se difuminan las caras y cualquier otro elemento por el que se les pudiera identificar (por ej. tatuajes, complementos, etc.). Lo que no deberíamos es prohibir el acceso de un menor a una actividad educativa por no disponer de autorización para usar su imagen, ya que siempre ha de prevalecer el “interés superior del menor” y este principio también incluye sus necesidades educativas (art. 2 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor), pudiendo entrar en una controversia legal.

Si lo que pretendemos al compartir las imágenes es simplemente facilitárselas a las familias de una manera sencilla, puede ser interesante valorar otras opciones como por ejemplo almacenarlas en un servidor de archivos al cuál sólo puedan acceder las familias interesadas con un usuario y contraseña. El objetivo sería evitar por nuestra parte la difusión pública de las imágenes, como sí que sucede cuando las subimos a la web o las compartimos en redes sociales.
Por otra parte deberíamos tener en cuenta la manera de guardar estas imágenes con seguridad teniendo en cuenta dónde las almacenamos y cómo (lo ideal sería cifradas). Se trata de evitar tanto su pérdida accidental, como el que las pueda ver alguien sin permiso. En cualquier caso, debemos poder acceder a ellas para mostrárselas a los padres y madres que soliciten su derecho de acceso.
Y si luego cambian de opinión…
La autorización concedida por los padres no es perpetua. En cualquier momento pueden oponerse. Por tanto, debemos guardar constancia documental y tener en cuenta que a partir de ese momento al alumno ya no se le pueden tomar fotos ni difundirlas. Asimismo, si nos lo solicitan, deberemos borrar las imágenes anteriores.
Incluso aunque tengamos la autorización, en el caso de que una familia pida retirar o borrar una determinada imagen o vídeo, debemos quitarla.
Cuando son los padres quienes hacen las fotos
En ocasiones como las fiestas del centro, festivales de fin de curso, etc. las familias acuden a ver actuaciones, participar en actividades, etc. En estos casos conviene tener un criterio claro sobre si se permite o no la toma de imágenes y vídeos. Esta decisión se deberá dejar clara a todos los asistentes, padres, madres, otros familiares y amigos, ya sea a la hora de informar del evento, con una nota informativa o reforzándolo con carteles y recordatorios en el espacio donde tenga lugar.

Por otra parte, siempre puede ser un buen momento para animarles a reflexionar sobre un uso responsable de la imagen de sus hijos e hijas. Una vez que se comparte algo a través de Internet (WhatsApp, Facebook, Instagram, etc.), escapa a su control y puede perdurar allí mucho tiempo, llegando incluso a personas que no deseamos.
¿Aún con dudas?
Tranquilidad, siempre podemos recurrir a los servicios de ayuda más oportunos, como por ejemplo la administración educativa correspondiente en el caso de los centros públicos, los servicios jurídicos de las fundaciones educativas que gestionan centros privados y concertados y por supuesto la Agencia Española de Protección de Datos, también a través de su canal joven (expresamente diseñado para educadores, menores y familias).
Y en vuestro centro, ¿cómo lo gestionáis?, ¿os animáis a contárnoslo?
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
¿Cómo muestra tu empresa sus productos en la web? ¿Con un gestor de contenidos? ¿Es seguro para tu información?
Disponemos multitud de opciones a la hora de mostrar las características, productos y servicios de nuestras empresas, incluso si disponemos de una tienda online. Desde páginas web diseñadas a medida hasta completos gestores de contenidos o Content Management System.
¿Cómo muestra tu empresa sus productos en la web? ¿Con un gestor de contenidos? ¿Es seguro para tu información?
Disponemos multitud de opciones a la hora de mostrar las características, productos y servicios de nuestras empresas, incluso si disponemos de una tienda online. Desde páginas web diseñadas a medida hasta completos gestores de contenidos o Content Management System (CMS).
Cada una de las opciones tiene sus ventajas y desventajas… los diseños web pueden ser más complicados de mantener y pueden ser menos flexibles que los CMS.
En este post, vamos a centrarnos en los gestores de contenidos y en la seguridad que nos brindan. Veremos tanto la de la de propia herramienta y el servidor donde se instala como la de la información que se almacena en ellos, especialmente la información confidencial referente a datos personales y financieros de clientes y proveedores.
Si bien estas plataformas ofrecen un gran número de ventajas, el gran número de empresas que utiliza este sistema hace que sean el blanco de constantes ataques por parte de ciberdelincuentes con el fin de:
- acceder y robar información personal y financiera;
- acceder y comprometer el sistema para usarlo como plataforma para realizar ataques a terceros (campañas de spam, DDoS, etc.);
- acceder y comprometer el sistema para utilizarlo como plataforma para la distribución de malware o contenidos ilegales.
Muchos de estos ataques se realizan explotando vulnerabilidades de seguridad conocidas de estas plataformas en sistemas que permanecen con un pobre nivel de mantenimiento o sin actualizar. Esto hace que un atacante pueda «diseñar» un ataque contra una de estas plataformas, aprovechando una de estas vulnerabilidades, y aplicarla a todas las web que estén implementadas en dicha plataforma, ¡y no son pocas! Por eso, debamos extremar las precauciones de seguridad de estas plataformas y tomar todas las medidas de seguridad que estén a nuestro alcance para asegurar la información que manejan.

La mayoría de los gestores de contenido comerciales como WordPress, Joomla, Drupal, Prestashop, o Magento, cuentan con herramientas y complementos para hacer más seguros tu web o blog corporativos.
Tanto si disponemos de un CMS propio como si lo tenemos alojado en uno comercial, debemos seguir las siguientes recomendaciones de seguridad:
- Elegir el software y la plataforma tecnológica más adecuada a las necesidades de la empresa, estableciendo unos parámetros de seguridad adecuados. Para ello, es aconsejable asesorarse por expertos en ciberseguridad, ya sea personal propio o un servicio subcontratado.
- Si optamos por subcontratar el alojamiento de nuestro CMS, debemos estudiar la opción que más se ajuste a nuestras necesidades y cuya seguridad este demostrada. Firmaremos SLA o ANS (Acuerdos de Nivel de Servicio) en los que quede definidos los umbrales de seguridad que necesitemos fijar.
- Asegurar las comunicaciones, especialmente si realizamos ventas online, para que las transacciones no sean interceptadas y manipuladas. Para ello estableceremos un protocolo seguro (https://) e instalaremos un certificado digital válido emitido por una Autoridad Certificadora. Todo esto, lo podemos plasmar contratando un sello de confianza.
- Mantener actualizado tanto el CMS como el sistema donde se aloja este, a su última versión y con todos los parches de seguridad. Si tenemos externalizado el servicio, debemos asegurarnos también de ello.
- Realizar copias de seguridad periódicas de nuestro CMS y de su contenido para poder recuperar rápidamente todos los contenidos en caso de desastre, como la avería del servidor o un ciberataque.
- Instalar y utilizar únicamente los plugins o módulos que sean estrictamente necesarios. Debemos instalar únicamente módulos oficiales auditados que garanticen la seguridad del CMS. Si son módulos de terceros, debemos asegurarnos que conocemos su procedencia y que cuenta un servicio activo de soporte y actualización que pueda solucionar los posibles errores de seguridad.
- Realizar una correcta administración del portal, implantando políticas de seguridad que aporten seguridad a esta labor:
- restringiendo el acceso a esta tarea al personal mínimo necesario;
- accediendo desde entornos cifrados seguros y con autenticación de doble factor;
- obligando a usuarios y administradores a utilizar contraseñas fuertes y a cambiarlas periódicamente.
- Planificar auditorías periódicas de seguridad.
- Suscribirse a las listas de distribución y alertas de seguridad del CMS para estar informado sobre la aparición de cualquier problema.
Estas recomendaciones difícilmente las podremos aplicar, si no garantizamos antes la seguridad del puesto de trabajo desde donde se realizan todas las tareas de administración y mantenimiento del CMS. Para ello, debemos contar con la complicidad del personal que lleva a cabo estas tareas, realizando un esfuerzo de formación y concienciación de los mismos.
No podemos permitirnos el lujo de descuidar la seguridad de nuestros CMS, ya que puede tener consecuencias para la «salud» o, incluso, la supervivencia de nuestra empresa. Cualquier incidente de seguridad puede suponer una fuga económica y de información que pueda llevar implícitas sanciones legales poniendo en peligro la reputación y continuidad de nuestro negocio. ¡Protege tu empresa!
Etiquetas:
Buenas prácticas, Concienciación, Empresa, Protección, Web
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE
Si tenemos en cuenta los cientos de millones de consultas diarias que recibe Google como motor de búsqueda web, podremos afirmar con rotundidad, que es de largo, el motor más utilizado (96% desde enero 2016). Pero como todos sabemos, Google es algo más que un buscador, ya que ofrece un gran volumen de “servicios gratuitos” puestos a disposición de los usuarios de la Red con un único requisito: poseer una cuenta.
De esta forma, a cambio de nuestros datos personales, Google pone a disposición del usuario servicios como una cuenta de correo electrónico “Gmail”, un calendario “Calendar”, la posibilidad de creación de blogs a través de “Blogger”, contar con canal propio de YouTube, analíticas web para empresas con “Analitycs”, etc. Incluso se pueden utilizar otros servicios sin necesidad de registro, como el propio buscador, buscador de imágenes, el traductor, “Google Maps”, etc.
Pero además de Google, existen otros buscadores como Bing, anteriormente conocido como Live Search, Windows Live Search y MSN Search, que pertenece a Microsoft, ofreciendo servicios propios de Microsoft como correo Outlook o una suite online del paquete Office, eso sí, a cambio de una serie de datos personales que son requisito indispensable para la creación de una cuenta. Lo mismo ocurre con el navegador de Yahoo!, con su servicio de correo o de su comunidad de imágenes Flickr. Son servicios que a cambio de poder hacer uso de ellos, requieren un registro.
A la hora de crear una cuenta en cualquiera de estos servicios, es requisito necesario aceptar su política de privacidad. En ese instante ponemos a disposición de la empresa que disponga del servicio una serie de datos personales introducidos sus formularios de alta, pero además, estas compañías recogen otro tipo de información de la que no somos conscientes, como localización, historial de búsquedas, cookies, número de correos enviados por su servicio de correo, etc.
Con la consigna de “mejorar la experiencia del usuario”, se recoge este tipo de información para establecer, entre otras cosas, perfiles de usuario. Para ello cruzan datos de uso de las distintas plataformas de compraventa, búsquedas, etc., con fines exclusivamente publicitarios. Así pues, en el momento que una empresa quiera publicitarse en un buscador, se le podrá asociar un perfil de usuario acorde al anunciante, que hará que se muestre la publicidad creada especialmente para ese potencial comprador.
Como nuestro objetivo es proteger lo máximo posible nuestra privacidad y evitar que una organización sepa demasiado sobre nuestros intereses y preferencias, creemos que es interesante saber que se pueden usar otros motores de búsqueda que no recopilan información personal de ningún tipo.
En esta línea se mueve DuckDuckGo, cuya filosofía de uso representa un ideario completamente distinto al de Google, ya que es un buscador que aboga por la privacidad: ni recopilará información personal que identifique a un usuario, ni la compartirá con nadie.
Además, puedes utilizar Google desde DuckDuckGo, escribiendo !g seguido de los términos de búsqueda, con la particularidad de que no serás rastreado. Esto es debido a que posee la propiedad de utilizar los llamados ¡Bangs, que son una serie de comandos que nos permitirán incluir funcionalidades externas en el buscador (como la ya mencionada !g para utilizar el motor de búsqueda de Google, !yt seguido de los términos de búsqueda para buscar en YouTube, !fb para hacerlo en Facebook, !tw para Twitter, etc., o uno más reciente que es !WL para realizar la búsqueda en WikiLeaks).

Otro de los navegadores anónimos que podemos encontrar es WolframAlpha, diseñado especialmente para realizar consultas por área (ciencia, matemáticas, música, astronomía, etc.). Se trata de un buscador cuyo estilo es más parejo a una enciclopedia, motivo por el cual se le conoce como el buscador del conocimiento. Es un buscador que no rastrea las búsquedas respetando la privacidad del usuario.

En la línea de los anteriores se encuentra Starpage, buscador anónimo que utiliza el motor de Google para sus búsquedas pero que no recopila ni comparte información personal de ningún tipo, ya que en cada búsqueda se elimina toda la información que pueda identificarte. Además cuenta con servicio proxy, que permite a los usuarios navegar por Internet de forma segura y anónima, un generador de URLs, que erradica la necesidad de configurar una cookie, y que admite protocolo seguro SSL.

Otro motor de corte sencillo que no deja rastro de nuestras búsquedas es Privatelee, que no registra palabras clave para que luego nos impongan publicidad.

Anteriormente conocido como Clusty, es otro buscador que se presenta con una pantalla muy simple y sencilla. Tiene la peculiaridad de organizar el contenido en función de diferentes temáticas y permite marcar un resultado como inapropiado. No registra las consultas y búsquedas ni muestra anuncios personalizados, aunque sí permite ver páginas en caché.

Existen más buscadores cuyo funcionamiento se basa en la protección y privacidad de datos y búsquedas, como por ejemplo Hulbee, que además cifra las búsquedas impidiendo que se pueda obtener información de las mismas (incluyendo el historial), Lukol, que a pesar de utilizar el motor de búsqueda de Google, utiliza un proxy para no se envíe información, conservando la privacidad protegiendo de spam y publicidad molesta, Gibiru, que hace uso de la búsqueda personalizada de Google pero cifra los datos del usuario eliminando los métodos de seguimiento de este, y un largo etcétera.
Conclusión
Debemos ser conscientes que las grandes compañías que se encuentran detrás de los buscadores más utilizados, recopilan mucha información, tanto personal como de otro tipo, que usarán para configurar unos perfiles que utilizarán posteriormente con fines comerciales. Si abogamos por nuestra privacidad en la Red, tenemos que tener en cuenta que existe vida más allá de Google, Bing y Yahoo! y usar alguno de los navegadores alternativos que os hemos indicado.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
Tenemos fijación con las amenazas externas. Siempre pensamos que si quieren atacar a nuestra empresa, tiene que ser alguien de fuera. ¡Craso error! Los incidentes de seguridad provocados, con o sin mala intención, desde el interior son tan frecuentes y dañinos como los externos.
Tenemos fijación con las amenazas externas. Siempre pensamos que si quieren atacar a nuestra empresa, tiene que ser alguien de fuera. ¡Craso error! Los incidentes de seguridad provocados, con o sin mala intención, desde el interior son tan frecuentes y dañinos como los externos.
Malware instalado por empleados descuidados, robo de credenciales, fuga de datos, sabotaje, espionaje y abuso de privilegios son algunos de los incidentes que tienen su origen en el interior de la empresa.
Veamos cómo se producen este tipo de incidentes mientras escuchamos unas canciones de los Beatles muy «evocadoras».
♫Here, there and everywhere♫
Algunos empleados, incluso los jefes pueden suponer, sin saberlo, una amenaza interna. Los incidentes provocados por descuidos o desconocimiento, en gran parte pueden solventarse con formación y supervisión.
¿A quién no le haya pasado que tire la primera piedra? Por ejemplo, cuando borramos datos sin querer o los enviamos a terceros equivocados; o cuando algún café cae sobre un equipo que, mojado, deja de funcionar. En estos casos el error humano puede tener consecuencias nefastas, sin la intervención de ningún atacante externo. También echamos tierra sobre nuestro tejado cuando alguien, sin querer, se va de la lengua o en los casos que salen en las noticias de informes con datos confidenciales hallados en la basura.
En estos casos la concienciación va a ser de gran ayuda. Siendo conscientes de lo que debemos evitar, pondremos más cuidado para que no ocurran estos accidentes.
♫With a little help from my friends♫
En otros casos sí intervienen terceros externos que aprovechan nuestra ignorancia y buena disposición. Hablamos de los ataques de ingeniería social. Son los casos del phishing, whaling y otros fraudes que tienen como resultado el robo de credenciales de acceso, datos bancarios o la instalación de malware que puede abrir la puerta a otros ataques posteriores. A pesar de la formación y concienciación, el atacante intentará utilizar las debilidades de la naturaleza humana para engañarnos y conseguir sus objetivos.
Estos ataques no dejan de crecer y sofisticarse, suplantando a alguien de confianza y personalizando sus engaños para hacerlos más creíbles. Para el que ataca es un medio fácil, barato y no deja huella. ¡No hay que bajar la guardia!
♫Bad boy♫
También intervienen terceros externos cuando «compran» las voluntades de empleados poco éticos y les convencen para que realicen cualquier tipo de actividad ilegal:
- que instalen software espía u otro malware;
- que les vendan secretos de empresa;
- o que sirvan de muleros para blanquear dinero.
Los empleados y exempleados descontentos son una fuente de amenazas internas que, si tienen o conservan credenciales de acceso a los sistemas, pueden abusar de sus privilegios para dejar inactivos los sistemas, cambiar su aspecto, lanzar mensajes nocivos en redes sociales, llevarse o destruir datos, etc. Los efectos de estos ataques son devastadores, con pérdidas de imagen y de ingresos que pueden poner a riesgo la continuidad del negocio.

♫We can work-it out♫
La primera medida que hay que tomar es la concienciación —o la alfabetización— en seguridad, con prácticas de situación como las que se proponen en el kit de concienciación. Así podremos evitar «accidentes» y reconocer los ataques de ingeniería social. Estaremos preparados también para identificar actitudes sospechosas en el correo electrónico o en el entorno de oficina.
También podemos entrenarnos en identificar situaciones arriesgadas con un «serious game»: Hackend. Jugando, jugando… ayudarás a Max, un empresario, a descubrir quién es el atacante en nueve incidentes de seguridad que ocurren en su negocio.
Por otra parte, la supervisión y monitorización son claves para detectar actividades que se salgan de lo normal, como accesos en horarios no habituales o accesos a sistemas de usuarios que realizan cambios o actividades no esperados. Estas son señales de que podemos estar sufriendo un ataque. Para ello tendremos que:
- revisar periódicamente cuentas y privilegios de acceso;
- revisar y aplicar los procedimientos para dar de alta y revocar cuentas con privilegios;
- revisar las reglas de los cortafuegos que filtran el tráfico hacia y desde nuestros sistemas;
- y vigilar las entradas y salidas (registros o logs) a nuestros sistemas y aplicaciones, en particular los movimientos de los usuarios con más privilegios.
Un caso particular de supervisión es la detección de compras fraudulentas en tiendas online en las que la vigilancia de los pedidos es la clave para evitar males mayores.
Vigilar quién entra y quién sale y si se llevan o no información, es decir vigilar el perímetro de la muralla, se hace cada vez más difícil pues el perímetro se desvanece con las aplicaciones en la nube, la movilidad, el teletrabajo y la extendida costumbre de traer nuestros propios dispositivos a la oficina (BYOD, del inglés Bring Your Own Device).
Si se permiten estas prácticas en la empresa, se debe mantener por todos los medios posibles (cifrado, gestión de dispositivos, doble autenticación, acceso mediante VPN…) el control sobre los datos y los accesos desde todo tipo de dispositivos y aplicaciones. Para ello es importante definir, aplicar y vigilar el cumplimiento de las políticas que regulen el uso de estos dispositivos y aplicaciones.
Por último, y por si detectamos un ataque, tendremos que entrenarnos a responder de forma que los daños sean los mínimos. Puedes practicar a responder a los cinco incidentes más comunes con este Juego de Rol.
♫Don´t let me down♫
Para evitar los daños de los ataques procedentes del interior tenemos que:
- conocer los accidentes e incidentes posibles, cómo ocurren y quién participa;
- entrenarnos para evitarlos y para detectar engaños;
- prepararnos para reconocer actividades sospechosas en nuestros sistemas y aplicaciones;
- supervisar y vigilar el perímetro y, con más motivo, si se ha «desvanecido»;
- organizar y probar la respuesta a incidentes.
Estas mismas medidas también son útiles para evitar los daños de los ataques que proceden del exterior pues como hemos visto sólo los separa una delgada línea roja, y en muchas ocasiones los atacantes «externos» se apoyan en ayudantes «internos» para perpetrar sus ataques. ¡Qué no te pillen desprevenido!
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Amenazas, Colaboradores, Concienciación, Contratación, Fraude, Proteccion informacion
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