El primer contacto con la tecnología para nuestros hijos suele venir de nuestra mano: les dejamos nuestro móvil para jugar o les ponemos una serie de dibujos en nuestro portátil. En esa etapa, seamos conscientes o no, nuestros dispositivos ya son familiares. Pero llegará el momento, antes o después, en que nos planteemos si necesitan su propia tablet, o si es hora de instalarle un ordenador en su habitación. Y por encima de todo, decidir si deben tener su propio móvil.
Llegará el momento, antes o después, en que nos planteemos si necesitan su propio dispositivo
Utilizar de forma coordinada los dispositivos familiares en casa es posible: móviles, tablets u ordenadores que toda la familia comparta en un lugar de uso común estableciendo unas normas. Ya sea para toda la familia o para compartir entre hermanos, os animamos a valorar los beneficios de esta alternativa tecnológica y comprobar si es adecuada para vuestro hogar.
Por qué elegir los dispositivos familiares
Siempre que hablamos de prevenir riesgos en Internet, nuestro primer consejo es realizar un acompañamiento a lo largo del aprendizaje de los menores, desde que comienzan a usar las tecnologías hasta que las puedan utilizar de forma autónoma y responsable. En este sentido, los dispositivos familiares nos facilitan la tarea ya que es más sencillo hacer un seguimiento y compartir la actividad en Internet entre todos (qué páginas visitamos, qué aplicaciones descargamos o qué juego está de moda).
En cuanto a la seguridad, de nuevo son muchas las facilidades al tener dispositivos comunes, ya que seremos más conscientes del uso que hacen de ellos y de los riesgos a los que se enfrentan, y ellos serán más cautelosos en su actividad en Internet, sabiendo con certeza que su actividad no es “privada” (reforzando la idea de que la privacidad absoluta en Internet no existe).
Podemos compartir un mismo ordenador en vez de tener tres o cuatro individuales
Por último, aunque no menos importante, elegir tener dispositivos familiares en casa refuerza hábitos de consumo saludables para los más pequeños: podemos compartir un mismo ordenador en vez de tener tres o cuatro individuales. La responsabilidad y el compromiso son valores que también se ven fortalecidos cuando compartimos horarios, espacios y normas.
Cómo organizarse en familia
Lo ideal es que si optamos por tener un único dispositivo para toda la familia, esté en un lugar común, como el salón o una zona específica para el ordenador, que sea un espacio neutral para todos. En el caso de portátiles, móviles o tabletas, debe quedar claro en qué estancias de la casa se pueden usar (evitando por ejemplo los dormitorios o el baño).
Ya que vamos a compartir su uso, es necesario repartir horarios y concretar unas normas, razonadas y acordadas en familia. De este modo, estamos fomentando su compromiso a la hora de cumplirlas y su responsabilidad al otorgarles la oportunidad de opinar sobre los límites. ¿Qué tal si hacemos un pacto familiar?
Con todo, tener un dispositivo en común no quiere decir que inevitablemente estén mezclados sus juegos y aplicaciones con nuestros documentos del trabajo. Es recomendable crear perfiles de usuario para que cada uno tenga su propio escritorio, a su gusto, con sus archivos y aplicaciones personales. Los perfiles de los menores deben ser limitados, de modo que el rol de administrador sea exclusivo de los adultos, que siempre tendrán que autorizar las descargas o las instalaciones de programas y apps. Es aconsejable también, establecer una contraseña robusta para nuestro perfil, de manera que no puedan acceder en nuestra ausencia.
Es necesario fijar unos horarios y unas normas, razonadas y acordadas en familia
Por supuesto, la seguridad al utilizar dispositivos familiares es fundamental: no sólo nos protegeremos de posibles fraudes y virus derivados del desconocimiento de los más pequeños, sino que estaremos fomentando un uso seguro con nuestra actitud y ejemplo. Es imprescindible tener nuestro equipo actualizado (tanto el sistema y el antivirus, como las aplicaciones) y os animamos a consultar nuestro apartado de “necesitas saber” sobre uso y configuración segura, para aprender a mantener nuestros dispositivos protegidos.

Pero, ¿hasta cuándo mantener los dispositivos comunes?
Esta organización familiar de la que hemos hablado debe ir adaptándose según vayan creciendo, para que todos podamos disfrutar con la tecnología. Las circunstancias de cada familia son diferentes y no hay una edad concreta en la que se necesite obligatoriamente empezar a usar dispositivos individuales, en realidad, usar una tablet o un ordenador familiar puede ser una opción válida durante toda la infancia y la adolescencia.
La solución pasa por ser objetivo: ¿realmente necesita un ordenador propio para hacer los deberes o un móvil si empieza a ir al instituto? Estas situaciones no tienen por qué ser un problema. Podemos seguir usando dispositivos compartidos que nos aportan muchas ventajas, a la vez que les permiten aprender a usar Internet. En cualquier caso, siempre hay que valorar su madurez, su responsabilidad y sus conocimientos para hacer un uso autónomo y seguro de Internet antes de dar el siguiente paso.
Y vosotros, ¿tenéis dispositivos familiares en casa? Contadnos vuestra experiencia en los comentarios.
Nota de DavidHellin: La noticia es original de OSI
En este artículo examinaremos las características de la ciberseguridad en el sector industrial. ¿Qué hace particular la ciberseguridad en estas empresas? ¿Cómo les afectan los incidentes de seguridad? ¿Qué medidas tendrían que adoptar para prevenirlos y mitigarlos?
En este artículo examinaremos las características de la ciberseguridad en el sector industrial. ¿Qué hace particular la ciberseguridad en estas empresas? ¿Cómo les afectan los incidentes de seguridad? ¿Qué medidas tendrían que adoptar para prevenirlos y mitigarlos?
El sector industrial en España
Son muchas las pequeñas y medianas empresas que realizan procesos industriales, fabricando o transformando materiales en productos: talleres textiles o mecánicos, bodegas, laboratorios farmacéuticos, etc. Algunos ejemplos de este tipo de empresas son las que se dedican a:
- fabricación o mecanizado de piezas (metal, plástico, corcho…), muebles, electrodomésticos, etc.;
- fabricación y envasado de productos químicos, agrícolas, farmacéuticos o para alimentación;
- reciclaje de materiales
- editoriales, etc.
El sector industrial en España está formado, en su mayoría pymes, que elaboran productos en áreas tan variadas como alimentación, textil, ropa y calzado, madera, plásticos, metales, motores, electrónica, suministros, etc. siendo las más numerosas las de fabricación de productos metálicos y de alimentación.
Estas empresas se caracterizan en gran medida por tener una alta dependencia de las nuevas tecnologías, utilizando equipos informáticos, conexiones a redes locales e inalámbricas y dispositivos móviles, en muchos casos para el control de sus sistemas de producción. Esto hace que además de estar expuestas a amenazas físicas como la seguridad de las personas o los recintos, estén expuestas a las amenazas derivadas de la utilización de la tecnología en entornos de producción. Un incidente que afecte a los sistemas de control puede tener consecuencias muy graves con importantes daños físicos y pérdidas de producción o económicas.
Actualmente se enfrentan el reto y la oportunidad de la transformación digital para adaptarse a los cambios de la llamada cuarta revolución industrial y convertirse en fábricas inteligentes: robótica, cloud, impresión 3D, redes de sensores, realidad aumentada, sistemas ciberfísicos, etc.
En las empresas del sector industrial, los posibles incidentes de seguridad y los desastres pueden dañar su capacidad operativa, repercutiendo negativamente tanto económicamente como en su imagen y reputación, haciendo peligrar la continuidad del negocio.
Para mitigar los efectos negativos de los incidentes, las empresas industriales deben contar con un «Plan de Contingencia y Continuidad de Negocio» que regule los mecanismos a poner en marcha en estos casos. Esto ayudará a:
- mantener el nivel de servicio en unos límites definidos;
- establecer un periodo de recuperación mínimo;
- recuperar la situación inicial ante cualquier incidente de seguridad;
- analizar y documentar los incidentes y los motivos que los causaron;
- evitar que las actividades corporativas se interrumpan.
El siguiente video muestra las recomendaciones y buenas prácticas que debemos llevar a cabo para mitigar el impacto de un incidente de seguridad y asegurar la continuidad del negocio.
Etiquetas:
Buenas prácticas, Continuidad de negocio, Empresa, Video
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE
Esta guía da información detallada sobre los distintos tipos de servicios y contratos existentes en la nube, señalando las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos.
La transformación digital que ha sufrido nuestra sociedad en las últimas décadas ha desembocado, como no podía ser de otra manera, en grandes cambios en el mundo empresarial. El aumento exponencial en la capacidad de cálculo y de almacenamiento en los sistemas informáticos, el abaratamiento de los equipos, así como la mejora en el acceso a las redes de ordenadores y los enormes incrementos de las tasas de transferencia en las mismas, han proporcionado la aparición de nuevos paradigmas tecnológicos, uno de los más destacados ha sido, sin duda alguna, el cloud computing, o computación en la nube. A través del cloud computing, las empresas proveedoras de tecnología pueden ofrecer, bajo un modelo de computación distribuida, servicios bajo demanda de software y hardware a través de internet, proporcionando una mayor productividad al permitir un uso más deslocalizado, flexible, escalable y evaluable de la mayoría de los activos de información de una organización.
Esta guía pretende dar a conocer los aspectos más relevantes del cloud computing desde una perspectiva de contratación de servicios, hablaremos de las principales ventajas que ofrece la contratación de un servicio en la nube. Entre las que destacan:
- ahorro y optimización en costes derivados del uso bajo demanda de la tecnología;
- facilidad de recuperación ante desastres o incidentes de seguridad;
- mantenimiento actualizado de software y hardware de manera transparente para el empresario;
- externalización de procesos, centrando nuestros esfuerzos en el negocio.
Por otro lado, revisaremos las desventajas existentes cuando contratamos este tipo de servicios:
- pérdida de control al dejar nuestra información en manos de terceros;
- seguridad de los datos comprometida en caso de incidente en los sistemas del proveedor;
- disponibilidad del servicio sujeta a disponibilidad de acceso a internet.
La guía ofrece información detallada sobre las principales modalidades de contratación disponibles, SaaS o software como servicio, PaaS o plataforma como servicio e IaaS o infraestructura como servicio, señalando ejemplos de cada una de ellas e indicando cuando es más conveniente decidirse por alguna en detrimento de otra. Asimismo, hablaremos de los distintos tipos de despliegue que ofrecen los servicios en la nube, mostrando las diferencias entre una nube privada, una pública y una híbrida.
En la guía encontrarás lo necesario para establecer un contrato de servicios cloud seguro y adecuado, hablaremos del concepto de SLA, o acuerdo de nivel de servicio y te explicaremos los distintos tipos de contrato que te puedes encontrar, de adhesión, negociado o mixto. Asimismo, analizaremos los pasos previos que debes realizar para ajustar el contrato a las necesidades reales del negocio, considerando aspectos tales como las ofertas de los distintos proveedores, estudios de cláusulas legales, mecanismos disponibles para el escalado, la migración y la continuidad del negocio, etc. Teniendo siempre muy presente los riesgos y amenazas existentes en la red, como accesos no autorizados, ataques de hacking, fugas de información, etc. y estudiando las medidas necesarias para poderlos mitigar.
Por último, al final de la guía encontrarás un breve resumen sobre las principales tipologías de soluciones de seguridad disponibles en la nube, de manera que puedas elegir de forma rápida y sencilla las más adecuadas para tu empresa.
Esta es la guía:
Etiquetas:
Buenas prácticas, Cloud Computing, Continuidad de negocio, Contratación, Empresa, Movilidad, Proteccion informacion
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE
Existen dos conceptos que los empresarios tienen que conocer para tener éxito en Internet. En un mundo tan globalizado como el actual, la reputación online y la identidad corporativa son dos valores diferenciadores de nuestro negocio que pueden significar la diferencia entre el fracaso y el éxito.
Existen dos conceptos que los empresarios tienen que conocer para tener éxito en Internet. En un mundo tan globalizado como el actual, la reputación online y la identidad corporativa son dos valores diferenciadores de nuestro negocio que pueden significar la diferencia entre el fracaso y el éxito.
La reputación online es una medida de la opinión que ofrece la marca de una empresa en el mundo digital. Las empresas que quieran conocer cuál es su reputación online, deben acudir a las diferentes redes sociales. Las redes sociales permiten a las empresas construir mediante la interacción con clientes y otros agentes su «marca social» de forma colaborativa.
Por otra parte, la identidad corporativa permite a las empresas diferenciarse de las demás, también en el mundo digital e interconectado actual. Esta identidad corporativa debe estar basada en una estrategia de comunicación sólida que permita comunicarse mejor con sus clientes, proveedores y público en general. Así mismo debe permitir a la empresa alcanzar una posición deseada en internet.
A la identidad digital corporativa contribuyen, además de las comunicaciones por correo electrónico y mensajería instantánea, por una parte la presencia en Internet mediante una página web o tienda online, y por otra la presencia en las redes sociales tanto de la empresa como de sus empleados.
Aprovechar las posibilidades que ofrece la presencia en redes sociales brinda a las empresas numerosas ventajas. En comparación con los medios tradicionales, las redes sociales permiten acercarse a los clientes objetivo y dialogar con ellos.
Pero también las empresas deben ser conscientes y conocer las buenas prácticas en los medios sociales (correo electrónico, pagina web, redes sociales…) desde una perspectiva de ciberseguridad. Surge un nuevo escenario en el que si no se toman las medidas adecuadas, la probabilidad de que algunas de las amenazas pudieran derivar en un incidente de seguridad aumenta. Provocando no solo paradas y retrasos en la actividad normal del negocio, sino también problemas legales y pérdidas económicas, de imagen y reputación online.
Algunas de las situaciones en la que nos podemos encontrar por no implantar medidas de ciberseguridad adecuadas en la gestión de la identidad y reputación online en nuestras empresas son, entre otros:
- suplantación en el envío de correos electrónicos en nombre de la empresa;
- secuestros de dominio o registro no autorizado de nombres de dominio que afectan a marcas o productos;
- ataques que causen caídas o paralización de servicios de la empresa, como son los ataques DoS o las infecciones por ransomware;
- filtraciones de origen interno o externo que supongan fuga de información de la empresa;
- comentarios falsos o negativos en las redes sociales;
- utilización irregular o fraudulenta de la imagen y propiedad intelectual por parte de terceros no autorizados.
En el siguiente video, vemos el caso de una empresa que nos detalla cómo realizan la gestión de la identidad online, detallándonos las consecuencias que pueden conllevar un error en dicha gestión y las medidas a adoptar para evitarlo.
Y ahora que conoces los riesgos ¿has revisado si implantas esta medidas? ¡Pasa a la acción y protege tu empresa!
Etiquetas:
Amenazas, Empresa, Identidad online, Video
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE
Con esta guía conocerás las distintas formas de destruir la información digital y sus soportes, al final de su ciclo de vida, de forma segura.
La información es un activo para las empresas: datos de clientes, de facturación, de recursos humanos… Es esencial que, cuando llegue el final de su ciclo de vida y deje de ser útil, se destruya de una manera segura. En esta guía veremos cómo tratar esta información y sus soportes al final de su ciclo de vida, para evitar su difusión indeseada.
Se tratará tanto la destrucción de la información confidencial que manejan las empresas para el desarrollo de sus negocios, como la información personal de clientes, proveedores y empleados.
Las razones por las que debemos realizar una destrucción de la información obsoleta, y de los soportes que la almacenan son:
- el riesgo que supone el robo o uso indebido de esta información, que puede llevar incluso a sanciones legales por incumplimiento de la legislación que protege la privacidad y otros derechos de los consumidores;
- los daños de imagen derivados de la divulgación de información confidencial que debería haberse destruido;
- los costes de conservación y almacenamiento innecesarios de una información obsoleta.
Documentos asociados:
Borrado seguro de la información. Una aproximación para el empresario
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE
Toda la información que se recibe, se genera o se conserva en la empresa en el desarrollo de su actividad son activos de negocio, de conocimiento, intelectuales, etc. Parte de esta información se almacena durante un tiempo porque supone una evidencia de que se ha realizado una transacción comercial o profesional, es decir, está sujeta a algún tipo de obligación legal. Por ejemplo los contratos de servicios o de personal, las facturas, presupuestos, etc. Pero, ¿sabemos qué tenemos que tener en cuenta si subimos toda esta información a la nube?
Toda la información que se recibe, se genera o se conserva en la empresa en el desarrollo de su actividad son activos de negocio, de conocimiento, intelectuales, etc. Parte de esta información se almacena durante un tiempo porque supone una evidencia de que se ha realizado una transacción comercial o profesional, es decir, está sujeta a algún tipo de obligación legal. Por ejemplo los contratos de servicios o de personal, las facturas, presupuestos, etc. Pero, ¿sabemos qué tenemos que tener en cuenta si subimos toda esta información a la nube?
Este tipo de información requiere un tratamiento específico durante todo su ciclo de vida, ya que se deben conservar sus características de autenticidad, fiabilidad y usabilidad y en algunos casos serán confidenciales. Pueden estar en papel, pero también en formatos digitales como: ficheros de documentos, hojas de cálculo o pdf, bases de datos, formularios web, ficheros de imagen, video o multimedia, ficheros CAD, xml, sms, páginas web, ficheros de log, etc. Además están gestionados desde todo tipo de aplicaciones comerciales o ad-hoc, y desde todo tipo de dispositivos: PC, portátiles, tabletas o móviles. A toda esta complejidad se añade la nube, difusa y dispersa. Por eso si, utilizamos servicios cloud ¿cómo hacemos para cerciorarnos de que se conservan las propiedades de nuestra información?
Las pymes en la nube
Aunque el uso de la nube es aún incipiente entre las pymes y autónomos, informes como el de Vodafone o el de Sage o los datos del INE, demuestran que el interés por este tipo de servicios es creciente.

Los datos de la Radiografía Sage de la pyme 2015 indican que el 48% percibe como una ventaja el fácil acceso, un 26% que no necesita infraestructura y un 10% que reduce costes, entre otras.
El Análisis de la digitalización de autónomos y pymes, España 2016 de Vodafone concluye:
«Una herramienta digital con baja penetración pero con un alto potencial para mejorar la escalabilidad y posibilidad de crecimiento a través del ahorro en costes de las pymes y autónomos es la tecnología cloud y almacenamiento online.»
Asegurando nuestros activos en la nube
Puede que resulte rentable y atractivo, pero antes de subir cualquier servicio o cualquier información de la empresa a la nube, y en particular aquella sujeta a alguna obligación legal, tenemos que evaluar al proveedor y eso lo haremos con estas preguntas. Entre ellas destacamos que es conveniente saber si están auditados y certificados periódicamente por terceros.
En caso de que los datos que vamos a trasladar a la nube estén sujetos a la LOPD y los servidores estén fuera del EEE, tendremos que saber si están alineados con el nuevo Reglamento europeo de protección de datos en lo relativo a la transferencia de datos internacional.
Y es que la nube está formada por servidores esparcidos por todo el planeta y al subir nuestra información a ellos se difumina el perímetro de nuestra red corporativa. Si vamos a ofrecer a nuestros empleados o a nuestros clientes accesos a servicios en la nube tendremos que revisar todo lo referente al control de accesos.
Por último, pero no menos importante, siempre que el servicio o la información sea crítica para nuestra empresa tendremos que considerar tener un plan B por si ocurre lo peor.
En la siguiente infografía tienes una lista con lo que debes solicitar antes de contratar algún servicio en la nube y los derechos que no has de ceder.

Tanto si contratas en la nube un servidor de correo, un servidor web, un CRM o un servicio de almacenamiento como si decides contratar capacidad de proceso para instalar tus aplicaciones tienes que trasladar la seguridad que exiges a tus instalaciones en local, a la nube. No olvides que tus activos de información siguen siendo igual de confidenciales y tienen que mantenerse íntegros y estar disponibles cuando los necesites.
Etiquetas:
Area de informática, Continuidad de negocio, Contratación, Cumplimiento legal, Empresa, Infografía
Nota de DavidHellin: La noticia es original de INCIBE






